Despierto de un prolongado letargo para tratar un tema que desde tiempos inmemoriales me produce escozor. La cuestión viene por el lado de la caballerosidad, del gentleman.
¿Cómo surge este concepto? Claramente no voy a urgar en bibliografías ni leyendas, ya que no sólo no confío en nada que haya sido escrito por el hombre, sino que tampoco lo considero necesario. Sí voy a confirmar que tiene algunos siglos de historia y le otorgo dos orígenes posibles:
1 – El hombre notó que por medio de simples gestos amables podía obtener beneficios desmesurados por parte de las mujeres.
2 – El hombre creyó necesario asistir a la mujer en ciertas tareas en que no la consideraba totalmente apta. Ej.: abrir puertas, pagar cuentas, ensuciar su capa para cubrir un charco de agua, etc.
Tomaré en cuenta un tercer origen surgido de la intersección de ambas.

Pero contradiciéndome inmediatamente voy a exponer la que creo es la verdadera razón del surgimiento de la caballerosidad:
Fueron las propias mujeres quienes muy hábilmente infiltraron esta sarta de adornos, los cuales benefician únicamente a ellas mismas. El hombre promedio puede pensar que esto ya no importa porque al final del día obtienen su premio en la cama, pero créanme que esto no es así. Los agradecimientos en especie los brindan de todas formas, al fin y al cabo, a todos nos gusta lo mismo.
¿Pero qué ha pasado a lo largo de los años? Algo que me aterroriza… ya no son solamente las mujeres quienes impulsan este tema, los hombres, animales de costumbre si los hay, se obligan a sí mismos a comportarse de tal manera. Se atacan, se recriminan, se desvalorizan.
¿Una mujer no puede abrir la puerta del auto? Digamos que es un lindo gesto por parte del hombre hacerlo cada tanto por ella. ¿No sería un lindo gesto que ella también lo haga por él? Abran los ojos, está todo muy claro.
¿Y qué pasa si el hombre en la primera cita no cumple con estas reglas? La mujer al otro día comentará con su cómplice lo poco caballero que fue el tipo y este queda practicamente descartado.
O peor aún, supongamos que los primeros meses de relación el señor hacía “buena” letra y le abría siempre la puerta del auto, pero después se cansó de hacerlo. Ahí llegan los reclamos del estilo “ya no me querés como antes”. Es una obligación, ya quedó institucionalizado.

Hablar de machismo es irrelevante. O tal vez no tanto, ¿son las mujeres las machistas más empedernidas? No ahondaré en esa cuestión por ahora, es un tema bastante más amplio.
Afirmo entonces por medio de mi teoría que la caballerosidad fue instaurada no por los hombres, sino por el otro bando.
Afortunadamente no todas las mujeres se aprovechan de esta vulnerabilidad, todavía quedan algunas decentes. La lucha no está perdida, ¿algún día lograremos vencer al machismo femenino? Estén alertas, es el peor enemigo de nuestra dignidad.
Saludos,
El ermitaño.
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Contalo, contalo:









28 Julio 2006 at 5:04 pm
Ermitaño, compañero ¡qué buen tema!
Lo bueno tuyo es que no tenés ese problema en donde vivis, pues me imagino que no tenés carro, ni restaurantes en donde tengas que acomodarle la silla a la dama o ayudarle a bajar del autobus.
La verdad es que estás igual de jodido pues aunque tu mundo sea ermitaño, la realidad es otra, vivis como todos.
Y es que desde la creación el hombre siempre de alguna manera se ha desvivido y le ha hecho caso a complacer a los deseos de las féminas, sino veamos el caso de Adán, con tal de tener a Eva satisfecha cedió y comió del fruto “prohibido” (aunque muchos piensan que el fruto era el cuerpo, pero esa es otra historia).
Desde pequeños nos han inculcado que la mujer es el “sexo débil” y como tal debe ser tratado con delicadeza. De allí que si hay que levantar o llevar algo pesado, nosotros los “burros” debemos hacerlo.
En el ámbito del cortejo ¿quién debe tomar la iniciativa? el hombre como siempre.
La mujer está mal acostumbrada a ser el centro de atención y nosotros como veletas siempre les cumplimos sus caprichos y las tratamos como reinas, pero es urgente que hagamos algo ¡pero ya!
Si vos Ermitaño vivís en un mundo alejado de la urbe, dame la clave para poder subsistir.
28 Julio 2006 at 5:21 pm
El ermitaño revuelve conceptos de su vida y vuelca:
Estimado Walter, te aclaro que como ya es mi costumbre, para esta teoría me infiltré nuevamente en la sociedad y de esta manera obtuve datos más reales.
De todas formas, aunque viva en mi tumultosa soledad sufro por estas cuestiones, no olvides que tengo mucho tiempo libre y entonces lo lleno con pensamientos de todos los estilos y colores. Creo que por momentos llego a estresarme más que algunos pobladores de las grandes urbes.
Sigo abogando por un mundo donde finalmente logremos una estabilidad en cuestiones básicas como esta, es por eso que enhebro ideas y formulo teorías. Tal vez, cuando estos males se curen, vuelva a la vida en sociedad.
Mientras tanto seguiré enviando saludos desde donde nadie se lo imagina,
El ermitaño.
28 Julio 2006 at 6:09 pm
Deberás estar bastante asustado por todo lo que lográs percibir.
Otra de las situaciones que se ven con frecuencia es el famoso dicho “en mi casa mando yo” (cuando no esta tu mujer), pues volvemos a lo mismo: el simple hecho de querer complacerla en todo, nos conduce a ser serviles.
¿¿¿Pero habrá una cura para este mal de todos los siglos???
Apelo al llamado del Beduino a ver su interpretación.
También a las estadísticas personales que tenga el Sabio, a ver si lleva un registro de cuantas mujeres ha visto abrirle la puerta a un hombre.
28 Julio 2006 at 10:01 pm
Walter, he visto alguna, la llave estaba del lado de adentro, la mujer tambien, las puertas cerradas, y el hombre afuera.
Lamento no poder dar más información al respecto, pero, si lo hago, hoy duermo en el sillón.
El sabio se retira a dar explicaciones.
Saludos
29 Julio 2006 at 10:44 am
Ojo, el machismo hace que frecuentemente zafemos de lavar los platos, la ropa, de limpiar, de planchar, de cocinar. Aunque es verdad, las mujeres poco a poco también se van deshaciendo.
El otro día salí de Copas con una chica que ganaba bastante más que yo, BASTANTE, también era más grande. Al momento de pagar no hizo ni el amagué de sacar una moneda / billete de su billetera. ¿Qué somos? ¿Un caballero y una dama? o ¿Un boludo o una tacaña?
Necesitaríamos la opinión de Veci aquí que es la única mujer que parece frecuentar el Blog.
29 Julio 2006 at 11:08 am
Me gustaría tambien conocer la opinión de nuestro invitado español, Pedro. Tengo entendido que las mujeres de la madre patria se quejan de que la caballerosidad es algo que se está perdiendo alli.
Una cosa que quiero aclarar, es que la mujer parece sentirse feliz e importante cuando uno tiene este tipo de gestos “caballerezcos” con ella.
Por mi parte, dado que no me cuestan nada, y no me molesta, no pongo reparos en hacerlos.
29 Julio 2006 at 12:33 pm
El ermitaño abandonda la reparación de su techo agujereado y dice:
Sabio, eso es justamente a lo que me refiero. A nosotros no nos cuesta nada, ¿a ellas sí?
Si las hace sentir felices e importantes, ¿a nosotros no nos causaría lo mismo? Bueno, para esto último no tengo respuesta ya que nunca me pasó.
Saludos,
El ermi.
29 Julio 2006 at 6:03 pm
¿Quieren mi opinión? Uh! parece que tienen ganas de reírse, ¿no? Bueno, se van a quedar con las ganas. Hablan de ser “caballeros” y aquí señores – inhibidos intelectual y ¿sexualmente? por una dama- no hicieron más que mofarse en mi cara. No gracias, yo ya no opino, o si, sí opino, en el lugar indicado y con quienes tienen interés por opinar y no por descalificar. No estoy dispuesta a ser el bufón de nadie. De NADIE.
Saludos otra vez, y como dijera antes, hasta siempre!
V.
29 Julio 2006 at 7:29 pm
Al parecer nuestra amiga Veci ha tenido alguna mala experiencia por acá, que pena, no todos somos unos patanes ( si ese ha sido el caso) pero sinceramente hubiera sido excelente tener un comentario de una dama con respecto a la caballerosidad.
Algunas mujeres pienso que exageran en su forma de ser tratadas, pues muchas por su belleza se aprovechan y hasta mandan a que les compren toallas sanitarias cuando estan en su período, lo cual se me hace de muy mal gusto,maxime si únicamente son compañeros de trabajo. Pero siempre existen tipos sin dignidad y se prestan a este tipo de situaciones.
¿que piensan mis amigos de una situacion similar?
29 Julio 2006 at 7:47 pm
…pienso que tohalla se escribe con hache.
29 Julio 2006 at 9:09 pm
Si existe una “caballerosidad“, debiera existir también una ”damasidad”.
Eso implica, entre otras cosas, lo siguiente:
Que nos lleve a los cumpleaños de nuestros amigos.
Que nos espere en la puerta de la facultad
Que nos llame por teléfono.
Que compre entradas para un concierto, cine o teatro.
Que llegue con un regalo.
Que espere 4 horas mientras nos vestimos.
Que nos diga “estás hermoso”
Que te lleve a cenar
Que pregunte ¿dónde preferís sentarte?
Que te acomode la silla
Que coloque nuestro abrigo en el respaldo
Que nos de la carta para que elijamos la comida
Que elija y sirva el vino.
Que nos de fuego
Que apure el trámite.
Que pida champagne.
Que pague la cuenta.
Que deje propina
Que traiga el auto desde el estacionamiento.
Que nos lleve aun bar para tomar algo.
Que apure el trámite
Que nos lleve a bailar.
Que nos lleve de la mano
Que nos cuide de las otras
Que nos diga “¿..nos vamos?”
Que de unas vueltas con el auto sin sentido
Que apure el trámite
Que busque un buen lugar …(se entiende)
Que nos mime y nos acaricie
Que nos pregunte sonriendo… “¿..estás bien?”
Que nos desvista mirándonos a los ojos.
Que NO apure el trámite.
Que duerma abrazada…
Que nos lleve a casa
Que llame después y nos diga:
“…la pasé bárbaro anoche”
Sería toda una Dama….
¿o no?
29 Julio 2006 at 9:51 pm
El ermitaño cancela su masaje de pies para traer una versión oficial:
Según el diccionario de la Real Academia Española:
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toalla.
(Del ant. tobaja, y este del germ. *thwahljô).
1. f. Pieza de felpa, algodón u otro material, por lo general rectangular, para secarse el cuerpo.
2. f. ant. Cubierta que se tendía en las camas sobre las almohadas.
~ sanitaria.
1. f. El Salv. y Ven. compresa higiénica.
arrojar, o tirar, la ~.
1. frs. Dep. Dicho del cuidador de un púgil: Lanzarla a la vista del árbitro del combate para, dada la inferioridad de su pupilo, dar por terminada la pelea.
2. frs. coloq. Darse por vencido, desistir de un empeño.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
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Por otro lado, comentando el post del caballero que anda, digo que estamos llegando al fondo de la cuestión. Creo que tu pensamiento da crédito a mi teoría apuntalando la idea de que las mujeres inventaron la caballerosidad.
Todas estos gestos que requieren de algún esfuerzo extra (por mínimo que sea), fueron delegados deliberadamente a los hombres.
The truth is out there.
Saludos,
El ermitagno.
29 Julio 2006 at 10:54 pm
El Caballero andante le puso la tapa al pomo, ahora habrá que ver que podemos hacer los hombres para merecer ese trato especial de las féminas hacia nosotros aunque sea en un 50 %.
Pero como dice el Ermitaño “La realidad esta allí” y a lo mejor tenemos que aprender a digerirla y saber que quiza nada podrá cambiar los esquemas.
Así que amigos pienso que lo que debemos hacer por ahora es hinchar bien los cojones y seguir adelante, total nosotros llevamos los pantalones no.
30 Julio 2006 at 8:28 am
¿Cuándo un hombre puede ser un caballero?
La teoría expuesta por el Ermitaño está muy bien en términos generales, pero deberíamos llevarla a casos prácticos para corroborar su validez.
Mi teoría complementaria es la siguiente:
“La caballerosidad necesita de condiciones previas para que ésta sea reconocida”
Pongamos el caso de un hombre -que pretenda ser caballero con una dama- con las siguientes características:
(tomemos sólo tres de las muchas que las mujeres buscan en los hombres)
Caso A
Con mucho dinero
Con trabajo reconocido
Con buena apariencia
Es indudable que su caballerosidad le será muy útil para pasos posteriores.
Por inversión:
Caso B
Sin un mango
Sin laburo conocido
Sin buena apariencia.
Podemos inferir que su caballerosidad le servirá poco o nada
Ninguna mujer dice: “es todo un caballero” si el hombre en cuestión tiene las características del caso B.
Como mucho dirá: “es un buen tipo”
La diferencia es notable.
(No está demás aclarar que en las paradas de taxis se abren muchas puertas y ninguna mujer identifica a un caballero del otro lado de la ventanilla)
De aquí se desprende que el reconocimiento de la caballerosidad depende de factores previos al acto caballero.
Es decir que una mujer verá a un caballero siempre y cuando los valores previos -que ella busca (caso A) – estén presentes.
Puesto en términos matemáticos:
Desde la mirada femenina:
La caballerosidad buscada es directamente proporcional a las características previas positivas.
Desde la mirada masculina:
La caballerosidad ejercida es inversamente proporcional a las características previas negativas.
Sintetizando: Las mujeres no buscan en la caballerosidad un factor fundante de una relación hipotética. Buscan en realidad otras cosas, y eso es preocupante.
Cuidado: la conspiración es mucho más profunda de lo que creemos.
30 Julio 2006 at 4:09 pm
Voy a discrepar un poco con el Caballero andante, no necesariamente la mujer va catalogar de caballero sólo a aquel se acerque a sus preferencias (llámese profesion, status social,buena apariencia).
Yo he visto muchos casos en que algunas féminas se lamentan del tipo que teniendo alguna o casi todas las cualidades antes citadas, no sean “caballerosos” con ellas.
En este caso el hombre que tiene varias armas a su favor podrá hacer alarde ellas y no sentirse necesariamente “obligado” a comportarse como una mujer lo desee, pues siendo un buen “partido” para ellas,si éstas no lo aceptan como tal, se podrá dar el lujo de buscar otras,pues tiene la facilidad de tener varias a su disposicion por sus cualidades claro está.
Con esto no quiero decir que el tipo deba ser un déspota y enseñorearse de la mujer, pero sí podrá de alguna manera manejar la situación a su favor.
30 Julio 2006 at 6:13 pm
Estimado Walter: la discrepancia no es tal.
Veamosló:
Todos sabemos que hay hombres que aún poseyendo las características buscadas por las mujeres, no se comportan “caballerosamente” con ellas.
Son los que ya leyeron la teoría y están actuando en consecuencia.
Pero, ciertamente, todos aquellos que no propicien un gesto acorde con lo esperado, jamás serán considerados “caballeros” por más que tengan dinero, status social y buen aspecto.
Lo que sostengo es que una vez producido “el gesto” buscado por la mujer, éste es visto como un gesto de caballerosidad si -y sólo si- existen aquellas cualidades previas en el hombre.
El ansiado gesto esperado por ellas, que provenga de un individuo que no posea las características requeridas, nunca llegará al rango de “caballerosidad”. Solo alcanzará el escalón de abajo llamado “amabilidad”.
Saludos
e.c.a.
30 Julio 2006 at 6:20 pm
Hay un método muy sencillo para saber si la chica “es un buen partido” pero solo se puede realizar la evaluación en la 1ra cita.
La metodología consta en lo sgte: abrirle la puerta a la dama, esperar que se acomode y cerrarla. Luego dependiendo el tipo de vehiculo hay que elegir el camino mas largo (es decir pasar por adelante o por atrás si es que hay diferencia) y subirnos nosotros. En ese lapsus que uno va caminando es donde hay que prestar atención y esta la parte critica del asunto. Si la chica nos destraba la puerta desde el interior es una chica para nosotros. Si la chica no lo hace, es mejor desecharla luego de esta salida.
Muchos autos tienen cierre centralizado, lo cual no invalida la evaluación; ya que el gesto o la intención de facilitarnos la entrada al auto es también un indicador positivo……..solo hay que estar atento.
Así que si su relación no funciona, ya sabes porque es….no digan que no les avise.
pd; una sola vez me abrieron la puera y es porque sabia la teoria……asi que tampoco funciono.
30 Julio 2006 at 7:45 pm
Dentro de una semana me entregan mi primer auto y ya veo que voy a tener problemas. Tenía pensado no recurrir a este acto de caballerosidad / estupidez. Hoy abro la puerta del taxi, pero es que finalmente termino entrando por la misma. Yo iba a subirme, abrirle la puerta desde adentro y decir “Subí”. ¿Esta muy mal visto?
Tal vez use la táctica de Evo, ¿La prueba será correcta o es que no conviene enseriarse con ninguna chica? ¿Alguien habrá hecho la prueba en un pasado más lejano y recogido estadísticas? Las necesitaríamos .
Que lástima que justo cuando más necesitamos la opinión de Veci ella se autocensura.
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Lo que dice el caballero es lo siguiente:
Para ser PERCIBIDO como Caballero hay que cumplir con ciertas condiciones (dinero, status social y buen aspecto).
Lo que no es lo mismo que TODO el que cumpla con ciertas condiciones es percibido como caballero.
En los capítulos de los Pitufos Gillermin nunca iba a ser caballero, aunque se comportara caballerosamente.
30 Julio 2006 at 11:22 pm
Ahora si que está buena la situación Caballero andante y esta bastante comprensible tu teoría desde ese punto de vista. Entonces en pocas palabras alguien que no posea las cualidades que hemos venido mencionando ¿ JAMAS va a alcanzar el grado de Caballero?
Juguemos un rato con las posibilidades. Que pasaría si un tipo comun y corriente sin ninguna cualidad esperada por las mujeres, de repente le pega al “gordo” y se saca la lotería y ahora tiene dinero. Si las mujeres que antes frecuentó ahora se dan cuenta de su nuevo status social y él las invita a salir ¿Los “gestos” que él haga de hoy en adelante serán de un “caballero”? ¿Será capaz ahora de pasar del rango de “amabilidad” al de “caballerosidad”?
31 Julio 2006 at 3:01 pm
No sé caballero andante si se puede establecer una ley como la que ud. postula. He conocido mujeres que han hecho cualquier estupidez enamoradas de cualquier botarate que les regala una flor o les abre la puerta del auto/ restaurant/ la que sea.
31 Julio 2006 at 4:04 pm
Veo que nuestro amigo Evo frecuenta el cine o el Blockbuster de su barrio. Si hay algo de lo que sabe el sabio, es de peliculas.
Gran teoria formulada por la pelicula “A Bronx Tale”, con el grandisimo Chazz Palmintieri y Robert De Niro.
En un momento, el mafioso Sonny (el personaje de Chazz) le formula esa teoria a Calogero (el protagonista) junto con otra grandisima teoria: TODO HOMBRE SOLO RECIBE TRES GRANDES MUJERES EN SU VIDA, y la forma de probar esto, es la misma: Si abre la puerta, es una de las tres grandes mujeres.
El sabio se retira a ver peliculas de mafiosos italianos en el Bronx. GoodFellas, A Bronx Tale y Sleepers.