¿El Juego de la Vida o un Juego de la Vida?

Este Post rememora cosas que nos pasaron, que nos pasan y que nos seguirán pasando:

  • La maestra invitándonos a entrar al aula porque el recreo había terminado.
  • Los retos de nuestras madres “Deja de jugar a la pelota, hay que tomar la leche”.
  • La señora de al lado, pidiéndonos silencio mientras hacíamos ring raje, “Es la hora de la siesta”.
  • Y después nuestras novias “Ya estás grande para el PlayStation, vestite, tenemos que ir a lo de Andrea, ¿O pensas ir así?”.

  • O nuestras esposas “¡¿La espada de la guerra de las galaxias?!, vos estás loco, tenés más de 30 años, tenemos que cambiar las cortinas”.

Decir cortinas es decir Alcoyana

Para los hombres la vida es eso que pasa entre juego y juego. Nos bancamos la vida, la vivimos, con la esperanza de volver a jugar. De volver a ver otro partidito de fútbol, otra película, de armar otro autito a escala o real, de leer el Olé o cualquier otra publicación de Ciencia Ficción, de jugar un picado, de comerse una picada, de jugar, jugar por jugar.

Nos bañamos, viajamos en colectivo, trabajamos y/o estudiamos, nos lavamos los dientes, si, pero todo esto con la esperanza de volver a jugar. Lo hacemos porque es necesario. No se puede estar jugando todo el tiempo. La sociedad lo condena, y sino lo condenara la mayoría no tendría dinero para soportarlo, así que otras actividades son imprescindibles.

Mi Wanna Be

¿Y las mujeres?, porque hasta ahora hablé de los hombres refiriéndome al sexo masculino y no a la especie humana en general.

Como vimos al principio las mujeres suelen interrumpir nuestros juegos. Son las personas que por lo general se encargan de que volvamos “A la realidad”, a la vida.
Entre ellas suelen pelearse por cualquier cosa, en todo momento, pero si una mujer llama a un hombre “A la realidad”, a la vida, las otras van a apoyarla, siempre.

“Hacele caso a la maestra cuando te dice que vuelvas de recreo”, “Si Doña Nelly quiere dormir la siesta no hagan ruido”, “Mira que a tu novia no la puedo ni ver, me parece una chiruza, pero tiene razón, estás todo el día con la PlayStation”.

¿Raro no? Las mujeres, una especie que vive en guerra consigo misma, como los Argentinos, se ponen de acuerdo para esto, para interrumpir nuestros juegos, para que volvamos a “la realidad”, a la vida.

Cat Fighting

Cuantas veces escuchamos a alguna mujer decir que Fulanito o Menganito andaba en cualquiera “Y si no hubiera sido por Andrea…” Esa mujer, Andrea (Siempre se llama Andrea), fue la que sacó a Fulanito o Menganito del juego la que lo devolvió a “A la realidad”, a la vida.

A esta altura, ustedes se tendrían que estar preguntando lo que yo me pregunté cuando empecé a elaborar esta teoría. ¿Qué juegos tienen las mujeres?

Cuando son chicas juegan a la familia, al doctor, a la mamá.
Cuando crecen van de compras, miran vidrieras y sobre todo, hablan. Personalmente, por teléfono, por msn o mail hablan, hablan y hablan.

Jugaron al Doctor

La familia, el doctor, hablar, ser madre, estos no son juegos, esta es la vida. Las mujeres tienen juegos de la vida, juegan a la vida!

Y de eso hablan, de la vida, en sus conversaciones nunca se escuchan cosas como “¿Viste como jugó Riquelme?” Y no digo que Riquelme haya jugado bien o mal, jugó a lo Riquelme, pero ellas ni siquiera lo aprecian.

Las mujeres no tienen espiritu lúdico, no tienen juegos.

Hasta en el sexo, un juego que compartimos con ellas, mientras que nosotros queremos cosas nuevas, experimentar, soñar, JUGAR, ellas ni locas “hacen ESO antes de casarse”.

¿Hasta Casarnos?! Pero ya esta tatuado

Ni locas JUEGAN.

Las mujeres no tienen juegos, por eso se aburren en los días de campo corporativos, mientras nos miran jugar al fútbol, rodeadas de esposas competitivas e insoportables.

Las mujeres no tienen juegos, por eso se aburren cuando nos vamos de vacaciones con otra pareja. Nosotros enseguida hacemos amigos, y preparamos asados y hablamos de fútbol, de la quinceañera del 3 ‘A’ ¿Y ellas? “A la noche podríamos a ir vidrieras a la peatonal”.

Siempre miran las mismas 10 vidrieras, que nunca cambian

Las mujeres no tienen juegos, por eso interrumpen nuestra vida.

Las mujeres no tienen vida, por eso se refugian en “la realidad”, en la vida y nos arrastran a ese lugar donde no hay juegos.

Gracias Quino!

Hay que inventar un juego que las saque de “la realidad”, que las apasione, que despierte su espíritu lúdico.

¿Es posible?

Hasta que no pase eso no tendremos vida.

Saludos.

Pd: No me digan que conocen mujeres a las que les gusta jugar.

Te gusta el futbol, pero no me gustas vos

Son como esos hombres a los que no les gusta el fútbol.
Gente que se rebaja para conseguir pareja.
Suelen decirlo en reuniones superpobladas de gente del sexo opuesto, como diciendo “Si, soy fea, pero hago lo que usted diga amo”.

Pd2: Noe, ya sé que a vos te gusta jugar al Pictionary, no estaba hablando de vos.

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