Como varios de los que estamos por aquí, tuve la suerte de terminar una carrera universitaria. Y, no importa la carrera que haya sido, hablando con mucha gente he recopilado opiniones y sensaciones que, me atrevería a decir, se cumplen en casi todas las carreras universitarias.
He aquí un compilado de situaciones que seguramente han sucedido en más de una vida universitaria.
1) La inscripción: El momento en que uno termina de decidir en que balde lleno de excrementos va a meter el pie. Es como que nos ofrecen una picana, un látigo o cera caliente y nosotros decidimos con cual nos van a torturar.

Encima, los cursos siempre están llenos, incluso si sos el primero en la fila, por alguna misteriosa coincidencia, el curso al que te vas a anotar no tiene vacantes. A uno lo terminan anotando en horarios como de 14 a 18 o de 20 a 24 en sedes en lugares tenebrosos y lúgubres en donde no recomiendan circular luego de las 18 horas.

Generalmente uno tiene entre 18 y 19 años y está alzadísimo, por lo que se pasa el día de la inscripción entero mirando las mujercitas de 18 o 19 años que pasean por ahí, solo para enterarse después de que en la carrera que eligió hay solo una, es mecánica en Devoto y le dicen “Cacho”.
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