Un vez más publico la carta de una lectora, esta vez es Clara de Caballito respondiendo a mi Post La Dominación Femenina .

 

Buen Día Beduino:

 

Mi nombre es Clara. Vivo en Caballito con una “Amiga”, no tengo hijos, si muchos gatos, soy gorda o mejor dicho no gorda, más bien grandota, tengo el pelo corto y uso arito solo en una de mis orejas.

¿Algún prejuicio? Seguro que sí, usted tiene muchos prejuicios, me animaría a decir que lo único que tiene son prejuicios. Es un hombre rico en esto, en resentimiento, en ignorancia.

 

Clara en su trabajo

Mientras leía su Post La Dominación Femenina me di cuenta, no es que no lo intuyera antes, pero con este Post ya no me quedaron dudas.

Usted presenta dos argumentos que a su entender PRUEBAN el Dominio de las mujeres sobre el mundo, dos argumentos muy frágiles que no se sostienen ni con 2 pisapapeles de 500 toneladas. Hasta la campaña de Niembro para que Ruggeri fuera el técnico de la selección fue más convincente.

 

1. Lo primero que dice es que las mujeres dominamos el mundo porque hay más productos femeninos y porque estos son más promocionados.

Querido de Beduino, criaturita de Dios, ¿Qué mercado es más fértil en productos y promociones que el mercado infantil? ¿Los chicos dominan el mundo? Sólo en Peter Pan, SÓLO en Peter Pan.

El mercado de los autos es muy abundante. Gomas, llantas, cromados, volantes, potencias, estéreos, etc, etc, etc. ¿Los autos dominan el mundo? No por ahora, ojalá que nunca.

Pero no nos detengamos acá mi poco ilustrado amigo, ¿Los productos que se venden son los que las mujeres queremos usar o los que los hombres quieren que usemos?

¿Cuántos accesorios existen para depilar a las mujeres? Muchísimos, ¿Y para depilar a los hombres? Ninguno.

¿Quién domina el mundo entonces? El que “disfruta” de tantas formas de depilarse o el que obliga a su pareja, al otro sexo, a depilarse imponiéndolo como regla social.

Hay más variedad de lencería para mujeres que para hombres, porque los hombres disfrutan este producto. Los hombres diseñan estas prendas y nos obligan a usarlas, por más que sean incómodas, a veces inhumanas y a desfilarlas mientras nos observan como si fuésemos animalitos en un zoológico.

Los yogurts laxantes, las aguas saborizadas, las pinturas, las medias de lycra, todos productos “femeninos” que los hombres nos obligan consumir, que los hombres diseñaron, desarrollaron, para que cumplamos con sus fantasías, para moldearnos a sus deseos. Mujeres flacas pero voluptuosas, mujeres independientes pero serviciales, sumisas, mujeres inocentes pero predispuestas.

 

2. Su segundo argumento es que “La sociedad” se preocupa más por la salud de las mujeres que por la de los hombres. Cargo de conciencia le digo yo. Pasó desde siempre. Los señores feudales se preocupaban de la salud de sus siervos, los amos de sus esclavos. La mujer despierta al marido, lleva a los chicos al colegio, trabaja, va a Pilates, vuelve, limpia, cocina, baña y acuesta a los niños, lava, plancha y “atiende” a su esposo.

Tantas tareas ha depositado “La Sociedad” en la mujer que se tiene que ocupar de su salud, sin ella nada funcionaría.

Mientras tanto ¿El hombre qué hace?, trabaja y a veces “colabora” en la casa. Colabora como si todo fuera totalmente ajeno a él, como si fuera un soldado de un país que va en misión de paz a otro continente.

 

Beduino, yo no pido igualdad, pediré igualdad el día que seamos iguales, pares.

La igualdad es solo la frontera que vamos a cruzar, que estamos cruzando, para llegar a la justicia.

Por la multiplicidad de tareas que emprende, por su buen gusto, por su sensibilidad, por la posibilidad de dar vida, las mujeres somos superiores a los hombres hoy en día, estamos llamadas a dominar el mundo y ustedes a obedecernos, porque no los necesitamos.

 

Saludos.

Clara.