El Sabio, come, come mucho de muy poco. O sea, come de lo que le gusta.

No es mucho lo que le gusta y hay cosas que hay gente que no puede entender que en su sabiduría no sepa apreciarlas. Por ejemplo, la pizza. Si señores, El Sabio no come pizza. Esto lo hace distinto, único. Hay muy poca gente que no come pizza, por opción, no por obligación. El Sabio es una de ellas.

Ahora, come mucho picante, al Sabio le encanta el picante. Y es por eso que conoce hasta la escala con la que se clasifica el picante. Si, hay una escala. El Chile Habanero la lidera, como el chile más picante que se puede encontrar. La salsa Tabasco le toma la leche al gato, no pica nada. Pica 300 veces menos que el chile Habanero.

Ese no es el punto, como suele pasar, El Sabio se fue por las ramas. El punto es que el picante es considerado afrodisíaco. Al igual que las nueces, las ostras y el apio, entre otros productos alimenticios.

Popeye

¿Alguien alguna vez vio Popeye? Bueno, seguramente recordarán sus todopoderosas espinacas. ¿Alguien sabía que Popeye era en realidad una campaña publicitaria de espinacas? Lo era en serio, los patrocinadores de Popeye eran productores de espinacas.

Bueno, la teoría es que con los afrodisíacos pasa igual. Un hombre alzado que sale con una mujer no va a estar más alzado por clavarse una planta de apio completa. Probablemente no se pueda ni mover. Tampoco le va a servir comerse un kilo de nueces, seguramente le caigan mal y termine flatulenciando a la afortunada. Y las ostras, entre la marea roja, la baba y todo eso, bueno, no son muy atractivas que digamos.

Y a la mujer le pasará seguramente lo mismo. Hay muchas que odian el apio y las nueces, ni les cuento de las ostras ¿qué se supone que tienen que hacer? ¿Franelear?

Son un invento publicitario. El término afrodisíaco seguramente fue creado por algún productor casi quebrado de apio u ostras que vio a Popeye y vislumbró el negocio. Con la diferencia de que fue un poco más allá de los tristes espinaqueros y apuntó a ambos sexos, y sobre todo, al sexo, producto que vende como ninguno.

Aparte, si la espinaca o el apio fuesen ricos, la gente los comería sin importar cuanta publicidad se hiciera al respecto. Denle de elegir a una persona entre un chocolate y una espinaca o un apio. 95% elige el chocolate (salvo que esté a dieta). Evidentemente, en algún momento, gente importante se dió cuenta de que sin publicidad, todo el mundo iba a dejar de comer espinaca y apio, y algún gobierno invento el tema este de los efectos científicos milagrosos de estos alimentos, para evitar tener productores de apio y espinaca desocupados cortando rutas porque no supieron, ellos mismos, vender sus productos.

Hablando de eso, ¿Y el chocolate? ¿Ese glorioso invento, esa mágica droga todavía legal, que muchos consideran substituto del sexo? Puede llegar a ser afrodisíaco, derretido sobre un cuerpo femenino, esa es la opinión del Sabio. Pero a Él y a mucha gente, no le excita la vaca de Milka (sin duda, si eso te sucede, mi querido lector, tienes un problema).

Mucha gente dice todavía preferir una buena noche de diversión en pareja a una caja de chocolate en rama. Especialmente porque sabe que la segunda la puede pagar sin culpa ni prejuicios.

Así es, estimados lectores, los afrodisíacos, según mis investigaciones, nunca han dado los efectos que se les atribuyen, excepto cuando la persona esta convencida de que algo sucederá. Algo así como un placebo sexual y la solución milagrosa a los problemas económicos de los productores de apio, ostras y nueces.

Otro plato afrodisiacoPlato afrodisiaco

En realidad, lo único que El Sabio encuentra como posible efecto potenciador del sexo de estos alimentos, es que, con lo amarretes que son los platos que se sirven, el hombre se quede con tanto hambre que tenga que recurrir al sexo para saciar su hambre interno.

El sabio se retira porque ya tiene chocolate con nueces, pero le falta la muchacha.