Hace tiempo que vengo denunciando en este blog muchas cosas. Una de ellas, quizás la más importante, es la pérdida de significado que sufren las palabras debido al mal uso que se les da. Esto pasa en general por la gente de marketing, por los marketineros. Ellos inventan o se apropian de palabras para crear nuevas categorías, productos que no se fabricaban, que no comprábamos, porque en general no necesitábamos. Las aguas saborizadas,  los yogures laxantes.

Una las palabras que perdió significado es la palabra AVENTURA. Antes sabíamos bien lo que era la Aventura, lo que era una Aventura.
Cuando Colón zarpó del Puerto de Palos rumbo a la India, en tres endebles calaveras repletas de convictos y marineros afrancesados, estaba emprendiendo una aventura; eso era una aventura.
Cuando Charles Lindbergh se aprestó a ser el primer hombre en cruzar el Atlántico volando, en un avión que podía estallar o incluso desintegrarse en el aire, comenzaba una aventura, una verdadera aventura.
La aventura era enfrentar lo desconocido, apostando muchas veces hasta la propia vida. La aventura tenía dos características bien definidas y hermanadas, la incertidumbre y el riesgo.
Hoy se le dice Aventura a cualquier cosa.

 

Che, ¿Y si paramos para picar algo?

Está el turismo Aventura. A veces tiene algo de Aventura: Rafting, Paracaidismo, Bungee Jumping, aunque todo con bastantes precauciones, con bastante seguridad, casi sin riesgos.
Pero incluso se le dice turismo Aventura a algunas caminatas. ¿Qué tiene de Aventura salir a caminar por un Cerro en donde no hay vegetación, ni animales, ni espíritus, ni talibanes parapetados y encima con un guía?
Mi abuelo de 80 años sale a caminar todas las mañanas después de almorzar y no dice que esta haciendo turismo aventura. Y miren que mi abuelo suele almorzar huevos fritos revueltos con panceta, con vino patero y postre. Sería una aventura gástrica.

 

Jefe. ¿Cuanto me cobra por sacarme los 20 kg de plastico que tiene de mas?

Después están los autos Aventura, los autos Adventure. Se llamen como se llamen (Crossfire, XTR, Safari, Ecosport) no importa que no se llamen Aventura, no importa que no se llamen Adventure, pertenecen todos a la misma categoría, a la misma bolsa de gatos.
Los Marketineros agarran un auto normal, a veces bonito, siempre indefenso y lo llenan de plástico, solo de plástico. ¿Dónde está la Aventura? La aventura en todo caso consiste en conseguir clientes lo suficientemente tontos que compren estos engendros, que encima cuestan el 15 ó 20% más caros.
No son 4 x 4, se atoran en el fango, a no ser que uno le saque todo el plástico y lo use de cuña, ahí funcionan, ahí uno puede emprender la Aventura.

 

Flaco levantate!, no llegamos mas

También se pusieron de moda las travesías. Salir en bicicleta por ahí ahora es una travesía. Parece ser que el afilador de la esquina que todos los días sale de su casa, para volver a darle filo a los cuchillos de Doña Rosa, recorriendo todo el barrio, calle por calle, puerta por puerta, desde hace 20 años, está a la altura Marco Polo. No nos jodan, NO NOS FALTEN EL RESPETO.
Salir a andar en bicicleta es una aventura sólo si uno hace como Piti en el video Una Vela y va a comprar Paco a la Villa 21. Eso sí es una Travesía, eso sí es una Aventura. Menos que eso NADA.
Me puse a investigar quienes consumían “Aventura”. Los Marketineros compartían sus datos para exhonerarse.
La realidad es patética. La gente que consume la “Aventura” no tiene aventura, ni siquiera sabe lo que es Aventura y por eso los engañan.
Son hombres, de entre 30 y 50 años, sin onda, casados, con hijos, muchos de ellos panzones y pelados.
Se sientan frente a sus monitores los lunes y escuchan como los compañeros de trabajo cuentan historias de real aventura mientras ellos piensan “ojalá que no me pregunten, ojalá que no me pregunten”.
En sus días libres lavan el auto, van al comer a lo de su suegra y si los dejan ven Fútbol de Primera. Tienen sexo una vez por semana, el día que llevan a su esposa al Shopping y lavan los platos.
No los juzgo, cada uno vive como le parece, yo en el desierto, pero no nos mientan con la Aventura. Ustedes saben lo que tienen que hacer si quieren Aventura. Lo dijo Sabina. Acuéstense con su secretaria, transfieran plata de la cuenta de la empresa a la propia, aprovechen cuando su cuñada esté ebria en Navidad.
No nos cuenten de sus travesías, de su turismo Aventura, no nos muestren sus falsos autos “Deportivos”, “Offroad”. No nos importa, no nos interesa, no les creemos. NO VA.

Saludos.
El Beduino.

Pd: ¿Por qué Ecosport? ¿Eco? ¿Acaso usa combustibles ecológicos? ¿Energía solar? ¿Hidrógeno? Noo!!. ¿Y Sports? Sirve para los mismos deportes que un Fiesta, tiene el chasis de un Fiesta. NO NOS FALTEN EL RESPETO.
Pd2: Dedicado a Un amigo que odia los autos Adventure pero hace travesías (en cuatriciclo).

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