Una de las cosas más sabias que puede hacer alguien que trabaja es tomarse vacaciones. Supuestamente uno trabaja todo el año y tiene 2 o 3 semanas al año para disfrutar de todo el dinero que obtiene como remuneración por un trabajo bien hecho.

La realidad es que todo el mundo espera que llegue ese momento porque la cabeza no da más. Uno está completamente destrozado por la cantidad de aborrecibles pedidos y locuras que le solicitan a uno (es increíble la creatividad que tienen los clientes) y quiere evitar tener que hablar de trabajo durante un par de días al menos… entonces ¿qué hace? Se va de vacaciones.

5 minutos y me voy…

A las 6 de la tarde del último viernes antes de las vacaciones uno piensa: “Que bueno, al fin voy a descansar”. Pero siempre tiene que terminar de cerrar uno o dos temitas (para que no explote nada) por lo que termina saliendo bastante más tarde y cansado de lo normal.

El sábado se pasa entre preparativos para algún viaje, el viaje en sí o simplemente en una terrible nube de resaca residual del viernes a la noche.

Uno llega a destino y dice “Ahora sí, a descansar”, entonces va a su departamento alquilado y descubre que está todo sucio, es hora de limpiar. Y si estás en un hotel, sabés que te van a despertar temprano para saber si querés la limpieza de la habitación y demás.

El alcohol no hace mal…

Van dos días y todavía uno no pudo descansar. Aparte, la rebosante vida nocturna de los lugares de veraneo también favorece que uno salga y entre tragos y bailes, termina llegando a la cama con los primeros rayos del sol.

Pero el día está lindo, entonces hay que levantarse temprano para ir a la playa, donde no te podés quedar dormido porque si no te vas a insolar o puede ser que las chicas del lugar te vean roncar y se vayan al demonio todas las posibilidades de socializar en la playa, por lo tanto armás un partido de fútbol, una tocata de rugby o un volley para lucirte.

Siempre aparece un Milinkovic que te deja en ridiculo

Y entre playa, guitarra, volley, fútbol, tragos, baile y resaca, se pasan las vacaciones. Diversión 15, Descanso 0.

Las vacaciones terminan siendo un gran fin de semana de salidas sin el domingo para reponerse.

Además, siempre está la siguiente situación:

Sujeto A: “¿De qué trabajás?”
Sujeto de vacaciones: “En sistemas, con computadoras”
Sujeto A: “Sabés que justo tengo un problema con la pc… me pasa bla bla bla…”

Siempre hay que volver sobre el trabajo, no te dejan mentalizar que estás de vacaciones… Creo que un humorista lo último que quiere escuchar es alguien diciéndole “¿Así que sos humorista? ¡Contate un chiste!”.

A uno le dan ganas de responder: “¿Así que sos ingeniero nuclear? Metete este uranio enriquecido en el culo…”

¿Por qué uno se engaña pensando que en las vacaciones de verano va a descansar y poder dejar de pensar en el trabajo? Para descansar en las vacaciones hay que ir a la casa de la abuela y que el clima esté tan feo que no haya ganas de levantarte de la cama. Libros, nada de TV ni computadoras, comida de abuela (que siempre suele ser rica), alguna que otra caminata y cero presiones. La mayoría de las abuelas aparte no tienen computadoras, ni nunca escucharon hablar de nada por el estilo y saben de sobra como te va en el trabajo porque te llaman una vez por semana, o si no, las llamás vos.

Lejos, lejos, lejos del mail

Esas son vacaciones para descansar. Es como ir a una clínica de desintoxicación, luego de estar a media copa del coma alcohólico. Es pingüinear las vacaciones.

Como todo, es necesario el equilibrio, hay que beduinear las vacaciones. Si te dan dos semanas, beduineás la primera y pingüineás la segunda. Si te dan tres, tomate una de descanso.

Igual, lo peor es el primer lunes de trabajo. No importa cuan bien hayas descansado en esa semanita de vacaciones, llegás y es diez veces peor que cuando te fuiste. Que esto que sólo sabías vos estalló, que la gente que trabajaba con vos renunció toda, que esto hay que entregarlo mañana, que te faltan cargar tareas desde octubre, que esto, que lo otro…

Un día es más que suficiente para hacerte olvidar todo lo bien que estabas el domingo a la noche. No hay con que darle. Esa sensación de que las vacaciones no sirven para nada te invade y no sabés que hacer.

Y entonces surge la gran pregunta: “¿Y si largo todo y pongo un bar en la playa?” Sí, fantástico, pero tu bar en la playa se va a transformar en tu trabajo… y créase o no, lo vas a odiar. Pensá en un tipo que te pide 10 veces que le rehagas el trago, porque “eso no es un Margarita”.

Cuidado con las fotos comprometedoras

Aparte, si tu trabajo es un bar con tragos, ¿a dónde vas a ir cuando quieras escaparte del trabajo?

El Sabio se retira, planeando las próximas vacaciones.