En el ámbito del fútbol una de las posiciones más complicadas es la del técnico. Claro, siempre es más fácil rajar a un tipo argumentando que no explica las cosas, que a 11 muertos de hambre que no pueden patear una pelota derecho pensando en el nuevo Lotus que se armaron o en la mina que se levantaron ayer (o en la resaca que llevan encima) y que por eso no le llevan el apunte.

Y por esto pasa que los técnicos se cambian casi tanto como los calzoncillos. Es muy frecuente escuchar conversaciones futboleras (entre gente que no está tan al tanto del asunto) del estilo:


-¿Che, el técnico de River no es Pellegrini?
-No, ese dirige Villarreal, después estuvo Astrada, que se fue a Central y después Mostaza…
-¿Pero cómo, no dirigía Estudiantes?
-No, estuvo pero se fue y agarró Burruchaga…
-¿Burruchaga? ¿No estaba en el rojo?
-Sí, ahí se fue y en Estudiantes agarró Simeone.
-¿El Cholo? Si estaba jugando en Racing…
-Si, pero lo rajaron a Rivarola, entonces el Cholo se retiró y asumió…
-¿Y ahora quién está en Racing?
-Mostaza.
-¿Otra vez? ¿Y en River?
-Passarella.
-¿Y Rivarola? ¿Y Astrada?
-Pusieron un parripollo con delivery.

Encima son siempre los mismos que andan emulando al voley y se la pasan “rotando” los puestos. De vez en cuando sería bueno que apareciera alguien totalmente nuevo. Por eso en su momento propusimos a Orestes Katorosz para la selección argentina. Alguien con mucha vida nocturna, que sirve de ejemplo, medio parapsicólogo o algo así y completamente ajeno al submundo de los ex jugadores.

En la historia se pueden encontrar causas de por que tanto cambio de técnico, manager o mister. Algunas de ellas son económicas o políticas, pero la más común son los malos resultados.

La teoría es que los malos resultados se dan, en gran parte, porque el técnico no corresponde al plantel. De hecho, podemos definir dos grandes grupos de técnicos, los cuales vamos a denominar Seleccionadores vs. Entrenadores.

Seleccionadores.

Son aquellos técnicos que sirven para equipos con mucho presupuesto y que les pueden dar los gustos de traer a algunos jugadores que marquen la diferencia. Si tienen un equipo mediocre no les va bien y se terminen yendo o los terminan yendo.

Hay muchos ejemplos, por citar algunos: Frank Rijkaard, Fabio Capello, Daniel Passarella, Ramón Díaz, Sven Goran Eriksson, Louis Van Gaal, Roberto Mancini, el Cholo Simeone, el Bambino Veira, Cesar Luis Menotti y José Mourinho.

Todos tipos a los cuales les va bien con un gran equipo, que saben manejar conflictos de personalidades y de egos, que no les tiembla el pulso si tienen que dejar a un jugador consagrado y marketinero en el banco o directamente cortarlo.

Generalmente usan trajes caros y zapatos que no hablan castellano.

Entrenadores.

Su gran cualidad es lograr mucho con muy poco. Un equipo de muertos de hambre que logran sacar campeón o pelear un campeonato cuando todo el mundo lo daba para luchar por quedarse en la categoría. También suelen ser gente con proyectos a largo plazo, que buscan jugadores ignotos y logran armar grandes equipos, con una o dos figuras grandes como máximo.

Otra constante es que cuando un jugador se va de su equipo como gran figura a otro equipo, no suele jugar nunca al mismo nivel, siempre lo baja, excepto que haya otro técnico del tipo entrenador en el nuevo equipo.

Veamos algunos ejemplos: Carlos Griguol, Manuel Pellegrini, Mostaza Merlo, Juande Ramos, Francesco Guidolin, Claudio Ranieri, Carlos Bianchi y el gran Sir Alex Ferguson (en sus comienzos).

Gente que se encarga de armar equipos, pelearla de atrás, sobrepasar las expectativas y suelen quedarse mucho tiempo en sus puestos. El problema que tienen muchos es que cuando se les juntan varias “figuras” o tipos con personalidades fuertes y egos de superestrella, la cosa se complica.

Entonces, tenemos seleccionadores y entrenadores. Los primeros sirven para equipos grandes (no en cuanto a historia+títulos+gente, sino en cuanto a plantel) y para selecciones grandes, mientras que los segundos son mejores para equipos de planteles chicos o en formación.

Una cosa que puede pasar es que se de una “evolución” (o involución, depende como se mire) de un entrenador en un seleccionador. O puede haber gente que haga bien las dos cosas, gracias a los años, hay muchísimo gris en el medio, es verdad.

Pero la gran pelea del mundo de los técnicos no es Menotti vs. Bilardo, es Seleccionadores vs. Entrenadores.

El Sabio se retira citando al gran Nimo… “Por lo menos, así lo veo yo”.

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