Siguiendo con la temática de la guerra de los sexos, hoy traigo los resultados de una investigación que realicé algún tiempo atrás (no tanto porque sino podría perder validez).

Tema: aire acondicionado en ambientes laborales.
Aclaración: a partir de ahora subir el aire significa darle más temperatura, matar el frío, expandir los metales. Bajarlo, obviamente, lo contrario.

La salvacion del hombre

Lo primero y más relevante que puedo mencionar, es algo que muchos saben: las mujeres tienden a subir el aire sistemáticamente y, en casos extremos, apagarlo por completo.

Esto a simple vista ya es una locura sin razón.

Apagar el aire acondicionado en una oficina puede ser tan trágico como dejar la hornalla de casa prendida. Los calores (de las computadoras y los hombres) hacen efecto inmediatamente y el aire se torna insufrible y escaso. Todos pelean por el oxígeno que comienza a disminuir, hasta el momento en que se mezcla con olores de la naturaleza.

Como suda el gordito…

Es ahí cuando se alcanza el punto crítico y la gente poco a poco va dejando de respirar, para morir sin más remedio.

Esto es algo de lo que provocan las mujeres con sus jugarretas. Pero… ¿qué buscan con estas prácticas? Si son ellas las que después se quejan del hedor. También son las mismas que arman quilombo si las pasás a buscar en un auto caluroso o las llevás a comer a un lugar sin aire. ¿Histeria?

Algunas respuestas obtuve con la observación de estos fenómenos:

     

  • En primer lugar, las mujeres tímidas lo hacen para evitar, sin tanto éxito, el famoso timbrado. Todos saben (y los que no miren Warner Channel) que el frío tiene un efecto en los senos de la mujer muy festejado por los hombres.

    “Prohibido lamer los timbres. Gracias”

  • Están también las mujeres más candentes, que conocen los estragos que provoca el frío en los miembros masculinos. Estas mujeres son también conocidas como “relojeadoras de bultos”.

  • Existe una franja mínima que lo hace simplemente porque tiene frío, sin tener en consideración al pobre hombre que, al no poder quedar desnudo, sufre el calor desmedidamente.

  • Observé también uno o dos casos de mujeres de dudosa inteligencia, quienes pensaban que con el calor iban a lograr un color de piel bronceado.

No voy a dejar de mencionar a integrantes del género masculino que suben el aire. Estos casos siempre encajaban en el segundo de los grupos mencionados anteriormente. Por favor, no crean que soy prejuicioso, son resultados 100% reales.

Y tampoco puedo dejar de nombrar a aquellas mujeres que los hombres admiramos, esas mujeres con coraje, con visión del futuro, con empuje. Esas mujeres que llevan un abrigo extra para cubrirse cuando tienen frío, por más que afuera haga entre 36º y 39º (Celsius). Esas son las mujeres que queremos para nuestro país. Mujeres solidarias.

Llevate un saquito por si refresca

Eso sí, todo esto queda invalidado cuando es el jefe quien tiene calor. Su aire es intocable, las mujeres no se le atreven. Ni siquiera un atinado petardo sirve cuando de escapar del calor se trata.

Ya que estoy con el tema de los aires acondicionados, quiero enumerar algunos puntos que escapan a la guerra de los sexos, pero que deben ser tenidos en cuenta:

  • Siempre que va el técnico del aire, se corta la luz. Grabar todo lo que se esté haciendo en la PC en cuanto se advierta su llegada.

  • Percibir olor a gato muerto al encender un aire acondicionado es sinónimo de suciedad en los filtros. Informar a quien corresponda para que solicite la limpieza de los mismos. Los gatos son lindos, cariñosos y a veces bastante caros (si lo sabrá el Leñador)… pero vivos.

  • No ubicarse a menos de 1 metro de la salida de aire. Puede provocar muerte por pulmonía.

Saludos,
El Ermitaño.