Finalmente, acá estoy.

Tuve que charlar mucho con mis compañeros y amigos. Tocamos temas urticantes. Hubo peleas. Pasaron cosas. Finalmente todo se solucionó.

Les voy a contar mi historia para que me conozcan. Para que conozcan al Pingüino.

Foto en casa

Dicen que soy frío y calculador. Hasta paranoico. Yo creo que no. Hace mucho tiempo, justo antes de que el blog se inicie, tuve inconvenientes con dos de mis amigos del blog, sobre todo con uno de ellos. Yo soy alguien sensible y por eso piensan que soy paranoico. Se equivocaron. Igual ya lo aclaramos.

El problema fue más que nada con el Ermi, hoy ya está todo solucionado pero hay que decir la verdad.

El Ermi es muy filoso a veces, muy obstinado. No afloja. Y eso me hacía mal. En reiteradas oportunidades le manifesté que eso me molestaba. En reiteradas oportunidades le dije “aflojá”. Pero él decía “no seas paranoico”.

Filoso como el Ermi

Todo eso se volvió inmanejable y me enojé mucho con él.

Como el Beduino no quería ayudarme a hacerlo entrar en razones, me enojé con él también. Con el Leñador jamás me enojé, él me entendía. El decía: ”no te enojes, él es así, no lo hace de malo”. Pero a mí me dolían sus persecuciones.

¿Qué pasó? Decidí irme. Decidí que debía volver a mis fuentes. Decidí volver a donde está mi familia. Decidí volver a La Antártida.

Me llevó a casa

Y lo hice… me fui de polizón en el Irizar, que pasaba justo por donde era mi casa. Bah, a 50 kilómetros, pero eso para un pingüino es muy poco. Nadé el tramo final y llegué en un rato.

Cuando llegué a mi casa pasé momentos realmente difíciles. Me enteré de cosas terribles.

Mi casa

Willy, mi hermanito menor, había sido empetrolado durante mi ausencia, había estado muy grave. Por suerte sobrevivió. Hoy ya está bien. Yo tuve que cuidarlo. Quiero mucho a mi hermanito Willy. Además, tuve la peor noticia.

Mi padre había muerto hacia unos meses defendiendo a la familia de unas orcas. Él era mi ídolo, mi imagen a seguir, mi ejemplo.

Por eso tardé tanto tiempo en decidir volver y rehacer mi vida junto a mis amigos. No sólo había peleado con ellos, sino que lo de mi hermanito y la trágica noticia de mi padre me hicieron pasar momentos difíciles.

No fue nada fácil. No fue nada fácil… Luego de muchos meses decidí que lo mejor era volver al continente. Volver a mis amigos. Decidí que no podía tener resquemores en la vida, algo que siempre me decía mi padre. No tener resentimientos. Valorar a los amigos. Y volví.

Nadé y me jugué la vida metiéndome en las redes de un barco Argentino que pescaba calamares cerca de Malvinas. Nadar hasta ahí fue algo muy riesgoso. O conseguía un barco o me costaría la vida. Ya no podía más. Gracias a dios apareció el barco pesquero “Reina del plata”. Los marineros, muy amables, me sacaron de entre los calamares, moribundo, y me trajeron hasta Mundo Marino donde pasé las últimas dos semanas en rehabilitación. Y aquí estoy. Con ustedes. Finalmente.

Mi salvador

Hablé con mis amigos y todo está solucionado. Voy a tratar de no pelear más con el Ermi. Yo lo quiero mucho. Pero él es así. Lo trato de entender ahora.

También quiero mucho al Beduino, al Sabio y al Leñador, mi gran amigo. Espero que ustedes me brinden su afecto y así podamos divertirnos juntos.

Parezco frío. No lo soy. Ya me conocerán.

El Pingüino.