Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

Sin duda Argentina es un país snob.

es Snob o Smog?

Nos importa el que dirán y también el que pensaran casi tanto como el ser, como la verdad.
Sabemos que tenemos la mejor carne del mundo, pero no estamos contentos si no lo afirma un extranjero, si no lo afirma cada extranjero.

Ni bien bajan de Ezeiza los llevamos a “Siga la Vaca” y ahí que se coman 1 kilo de lomo y 2 choris, por más que sean vegetarianos.

Y después les preguntamos “¿Qué te pareció?” y el gringo contesta, claro, “Son las mejores del mundo”. Siempre contesta eso, ¿No les parece sospechoso?. Hasta lo más unánime, hasta el fútbol Brasilero, hasta Federer, hasta Scarlett Johanson, tiene gente que lo niega, pero ni un solo extranjero dice que “La carne argentina no es la mejor del mundo”, no al menos en la Argentina, no al menos en presencia de argentinos. Los extranjeros se sienten amenazados, rodeados de gente rara, que habla a los gritos, que mueve los brazos, gente con carne entre los dientes y perejil sobre ellos, gente con aliento a vino y chimichurri. ¿Quién va a negar los chinchulines en estas condiciones? Mejor negar a Mahoma en Tora Bora.¿Que comiste?, ¿Una Kriptonita?¿Que comiste?, ¿Una Kriptonita?

Si el asado es en una casa o en una Estancia, después de la carne viene el Mate. Se le explica al extranjero que es una especie de te, “pero más rico”. Cualquier cosa es más rico que el te, usen toda la semana las mismas medias y después ponganlas en agua hirviendo, agreguen azúcar, eso es más rico que el te.

El extranjero no tiene escapatoria. Mira como el recipiente con el brebaje pasa de mano en mano y es sorbido por esas bocas que había visto antes repletas de carne, perejil, ajo. Nadie se lavó los dientes, por supuesto. “Probá” le dicen amablemente, “No, gracias”, “Probá”, “No, en serio”, “Probá!”. Las palabras ya no son amables, el extranjero va a jugarse la vida por algo que es poco más rico que el te. Que forma tan estúpida de morir. Preferible ser voluntario en Unicef Palestina, por lo menos das de sensible y quizas por eso te ganas alguna mina. El extranjero prueba, si no llevo consigo la pastilla cianuro que recomiendan ciertas guías turísticas de Buenos Aires, que el pensó que exageraban.

Pobres extranjeros. Y todo porque buscamos su opinión, su validación, su legitimación en forma desesperada.

Y cuando digo extranjeros no hablo de Brasileros o Mexicanos, de Colombianos o Salvadoreños. La opinión de ellos vale la mitad, ni hablar de la de los Bolivianos o Paraguayos. Cuando hablo de extranjeros hablo de los Europeos y como extensión natural de los Estadounidenses, de los Canadienses, de los Australianos, en definitiva de la gente del primer mundo. Incluiría a los Asiáticos: a los Japoneses, a los Coreanos, pero ¿Quién los entiende? Además es imposible que miren las cosas con nuestros ojos, si los tienen torcidos.

Queremos que los extranjeros coman carne, beban mate, que vayan a Caminito, que conozcan nuestras mujeres, que se hagan hinchas de nuestros equipos. A veces ellos también quieren, a veces no, los obligamos. Queremos evangelizar a todo el mundo con esta religión llamada Argentinidad. ¿Realmente queremos esto? Los Estadounidenses consiguieron algo parecido y ahora todos los odian. Bin Laden come en Mc Donald’s y de paso planea un atentado.

Le hacemos poner a Axel Rose la camiseta de Argentina. A Viggo la de San Lorenzo.

Entrevistamos a Cruyff y nos enojamos si no dice que Messi es el mejor jugador del mundo.

Nos ponemos contentos si Robert Duvall nos visita para bailar el tango.

Si Robby Baggio viene a cazar patos o Benetton o Stallone a comprar lagos y montañas.

Si Robben se maravilla con los gritos de la tribuna argentina.

Mucho de todo esto es forzado, pero igual nos convencemos de que es verdad y nos llenamos de orgullo. ¿Cuántos negros de Harlem tienen por ídolo a Maradona? Y sin embargo fue el ídolo de Tyson toda la vida.

Veneramos a nuestras figuras, pero mucho más si triunfaron en el extranjero, sino dudamos, dudamos de nuestro gusto, mejor que primero los reconozcan afuera, a ver si todavía nosotros nos estamos equivocando.

A Sensini y a Vivas no se los puede criticar, porque triunfaron en Europa.

Ortega y Riquelme son unos fracasados, que solo juegan bien acá.

Nunca escuché en Argentina decir que Darín era un gran actor hasta que fue exito en España.
¿Alguien conocía a Eugenio Zanetti antes del Oscar? Y ¿Por qué es tan importante ahora?, ¿Alguen entiende lo que hace?, ¿Estamos en condiciones de afirmar, como lo hacemos a viva voz, que es el mejor del mundo?

Si los Extranjeros disfrutan con nuestros vinos, entonces podemos disfrutar en paz, ya tienen el sello de calidad, a ver si todavía incurrimos en el pecado del mal gusto. A ver si todavía decimos que nuestro Malbec es bueno, porque nos gusta y el día de mañana una revista especializada de Chipre dice que es tan solo mediocre. Quedaríamos mal parados, aunque hayamos disfrutado muchisimo.

La idea no es seguir el gusto (nuestro gusto), es seguir el buen gusto. Nuestro gusto puede ser malo, aunque nos guste.

Estamos todo el tiempo pendientes de que nos digan que es bueno y que es malo. Y rezando que lo que disfrutamos sea bueno, así no tenemos que dejar de hacerlo.

Necesitamos que los Extranjeros nos reconozcan hechos, con dichos, con premios, con encuestas.

Y Hablando de encuestas, y para cerrar:

Cuando tuve que votar 100 veces por día a Maradona para que lo elijan como el mejor jugador del siglo XX lo hice.

“¿Votar para que Ginobili entre al All Star?”, “Bueno dale”.

Esto ya me parece demasiado. Paremos acá, estamos a tiempo.

Like This!