El Leñador tiene, entre tantas teorías gastronomicas, una que es muy interesante. Según el no existen las pizzas feas. Yo sé que seguramente escucharon lo mismo pero de las mujeres, “No existen las minas feas”, eso es mentira y generalmente lo dice el que se come a las minas feas. No es el caso del Leñador, que se habrá comido alguna que otra mina fea, pero nunca una pizza … fea.

No sean ratas no coman en Ugis

Decir que no existen las pizzas feas no significa, claro, que no existan pizzas más ricas y en consecuencia más feas. Seguro que existen pizzas más ricas. La de 20 por lo general es más rica que la de 10, la de 30 que la de 20 y si te cobran más de 30 pesos por una pizza dejá de comer e invertí en una operación fácil, vas a ahorrar mucha plata, te están tomando por idiota.

Esto no significa tampoco que no existan distintos tipos de pizza, más anchas, más gruesas, con más o menos queso, secas y aceitosas, muy calladas e histéricas. Todas son diferentes, ninguna fea. A uno le puede gustar más un estilo u otro, pero todas se dejan comer.

¿Se deja comer Saviola?

Después de todo una pizza no es más ni menos que un pedazo de pan crocante, embebido en tomate y gratinado, no hay manera de que eso sea feo, no hay manera de arruinarlo.

Estamos hablando de la tradicional Muzzarella, claro. Las Calabresas, las Primaveras, las Napolitanas quedan fuera del análisis. No nos metamos con esas, no nos metamos ni siquiera con las que se metieron con nosotros, con el sentido común, no nos metamos con las cariocas, ¿A quién se le ocurre ponerle una rodaja de ananá a una pizza? Esto es como salir con una modelo de Pancho Dotto y decirle un día descontento “Estoy cansado, ¿Por qué no te haces un implante de pene?”.

Se hizo varios implantes de Pene

En realidad la teoría del Leñador es más bien una súplica, por favor no arruinen la pizza y si pueden tampoco el planeta, con las focas hagan lo que quieran, incluso anchoas, pero no se las pongan a las pizzas porque no nos gustan, las arruinan.

Si van a ser malos, al menos sean malos perezosos, hay que invertir demasiada energía en arruinar la pizza.

La pizza en este sentido es perfecta. No sé cuantas cosas hay en el mundo inarruinables, con el plan de Bielsa derrumbándose en primera ronda y la virginidad de Wanda Nara muy en duda, deben quedar pocas.

¿Tricampeon de Metegol?

Hay cosas que a simple vista parecen difíciles de arruinar, pero se arruinan. Ojo, no cualquiera puede arruinarlas, solo un profesional, uno de esos profesionales que siempre aparecen, un Profesional de siempre.

Están los asados con amigos. Carne y vino, precedido de picada y aperitivo, charla sobre mujeres y fútbol, gente que extrañábamos y otra que no pero tampoco odiábamos, alguno que odiábamos pero que nos parece entrañable durante ese día junto al vino y la distancia, ¿helado?, truco y según la edad fútbol. Puede haber PlayStation, pero ahí nos empezamos a aburrir, porque juegan 2, 4 a lo sumo 6, pero nunca todos. La gente comienza a emigrar y el único que se divierte es el freak que nos gana a todos con Chipre haciéndose expulsar dos jugadores en el primer tiempo.

¿Cómo se puede arruinar esto?, ¿Cómo se puede arruinar un asado?, ¿Se puede? Parece imposible.

Estamos preparando la comida entre todos. El fuego parece listo, ponemos la carne y enseguida tocan el timbre, es Luis. Luis no participó de los preparativos, no se encargó de los insumos y posiblemente nunca contribuya con su cuota parte. Pero no es esto lo que nos arruina el asado, esto es tan solo la piedra fundacional del sabotaje, un símbolo, algo así como cuando Basile convocó a Clemente Rodríguez para jugar contra Brasil.

Por fin un tecnico que usa el mate

Luis aparece en el patio, mira la carne y comienza a gritar. Estamos arruinando el asado!!! Estamos arruinando SU asado!!! Sobran 3 gramos de carbón, las mollejas están 5 mm corridas a la izquierda, y la parrilla 1 cm más debajo de donde debería.

Enseguida nos echa, tenemos que estar a no menos de 10 m del lugar donde se asa la carne. El tiene derecho a imponer sus reglas.

Él y solo él sabe hacer asados en Argentina. Luis, después de todo, es un profesional del tema y hasta tiene un título que el mismo se concedió, en su propia Universidad, que cerró antes que pudiera haber otro egresado.

¿Universidad trucha?

Luis está muy pendiente del asado, solo lo deja para burlarse del resto de la gente, a los ignorantes, unas 5, 6 veces por minuto.

Luis se sacrifica por nosotros, se muere de calor desinteresadamente, sin pedir nada a cambio, excepto no poner 1 peso, comer antes que todos, la mejor carne, junto a quienes lo sobornen y dejarnos con los huesos, mientras lo servimos como esclavos.

Gracias a Luis comeremos un asado mucho mejor, aunque nosotros no lo notemos, ¿Pero qué sabemos nosotros de asado?

Gracias a Luis dejaremos de subestimar el asado, de verlo como una excusa para juntarnos, para charlar, para divertirnos. El asado es un dogma, un religión, que hay que seguir al pie de la letra, a veces con sacrificios, muchas veces con sacrificios.

Luis es un ejemplo pero sobran casos. Gente que se toma enserio actividades que deberían ser divertidas, que profesionaliza lo amateur, que INTENTA profesionalizar lo amateur y lo vacía de sentido.

Estás jugando al fútbol. Todos corren atrás de la pelota, los que corren, que son 1 o 2. Cada uno juega donde le gusta, hay 2 arqueros o ninguno, defensores pocos, todos arriba. Perdes 14 a 1, pero te divertís.

Jugar por Jugar

Llega uno de estos tipos, vestidos de futbolista, disfrazado de futbolista. Tiene la remera suplente del Betis, el pantaloncito del Manchester United y las medias de Cúcuta Deportivo. Enseguida se pone a “armar el equipo”, le dice a cada uno en que posición tiene que jugar. Es técnico y jugador, igual Vialli, que Gullit, que Francescoli. Si alguno se sale de su esquema, grita, insulta, defiende su idea de manera histérica como Cavallo con el corralito. Ya no importa el resultado, todos están estresados, nerviosos, aburridos. Y si ganas peor, porque el tipo aparece en los vestuarios inflado de éxito, organizando ya el próximo partido, la tortura para la semana que viene, sin darse cuenta que el resto del equipo lo odia.

Uno, si no se escapó sin bañarse, empieza a poner excusas, como cuando te llama una chica que querés dejar y atendés sin querer. A este tipo también le falta sexo.

Lo patético no es que, con la edad que tiene, para él un partido de fútbol sea lo más importante del mundo. Lo patético es que ese partido de fútbol lo juegue uno. Por lo menos que lo jueguen El Piojo López, Sava y “El Chanchi” Estévez, si lo relata “El Bambino” Pons ahí si, me pongo a llorar.

Un jugador que en su momento merecia (El) Olimpia

Llega una edad en la que si uno no jugó al fútbol profesionalmente solo puede jugar para divertirse. Es como pretender ser actor porno a los 60 años. A los 60 años hay que jugar por placer, cuando se puede, cada tanto, y pagar la cancha.

El otro día fui a un cumpleaños. Habían alquilado un karaoke. Yo quería subir borracho, junto a mis amigos y ponerme a gritar, descontrolando, canciones de fiesta “Salud, Dinero y Amor”. “Los Piratas”. No. Un tipo se puso al lado del karaoke y te dirigía. No te dejaba subir de a muchos, te serenaba y te decía como tenías que cantar. Un profesional del karaoke!!! Basta!

Yo queria cantar una de los Calzones Rotos

Dejame desafinar en paz, todo el mundo desafina, Bob Dylan desafina hace 50 años y ya es “un estilo”.

Basta de profesionalizar las actividades lúdicas, basta de contraer el esparcimiento. Seamos amateurs, como Los Pumas (pero de verdad). Matemos a los Profesionales de Siempre.

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