Llegó Diciembre, una época bastante extraña en el año. Es un mes en el que se trabaja mucho y se trabaja poco. Un mes en el que se buscan cerrar cosas lo más rápido posible y se busca organizar cosas lo más desorganizadamente posible.

 

Un mes en que el presupuesto lo perdés en 5 dias de sangrado

Es un mes donde la gente sabe que tiene que comprar regalos, y sabe que cuanto más cerca de Navidad estemos mas caro nos va a salir todo… y sin embargo… todos compran el fin de semana anterior a las fiestas.

 

Un mes en el que las tias demuestran su mal gusto

Es un mes en donde todo el mundo ya tiene que planificar las vacaciones (cuando por ahí todavía no sabe si va a llegar con presupuesto para las mismas), y donde comienzan las riñas entre la familia, los compañeros de trabajo, los jefes y las novias para ver en que fecha se toman sus vacaciones cada uno de acuerdo a los planes que todos hicieron, en general, de manera bastante tentativa.

En el trabajo, muchos buscan cerrar pactos, contratos o proyectos porque saben que Enero y Febrero son meses que se mueven muy poco y (en algunos casos) nada. Es el mes en donde diputados y senadores sancionan las leyes sin leerlas y de a montones porque están desesperados pensando en volar a Punta Cana con la plata que le dan los contribuyentes.

 

Un mes en donde tampoco trabajan

Y todos los grupos de conocidos / amigos / compañeros de trabajo / excompañeros de trabajo que quieren organizar una y mil fiestas para despedir el año, cuando en realidad, para muchos es la primera vez que se saludan. Encontrar una fecha en la que coincidan todos es una utopía, y encontrar un lugar que tenga para reservar es casi peor que pretender conseguir un lingote de oro por menos de 10 pesos.

Es sin duda un mes muy raro.

Pero quizás lo más raro de todo es el tema de las fiestas del trabajo. Vienen en distintos gustos y sabores, dependiendo de la disponibilidad monetaria (amarretismo) de los dirigentes.

 

Un mes donde certificas que a las minas de tu empresa no las salva ni el maquillaje

1) No hay fiesta: este hecho no corresponde a ningún tipo de razón monetaria, sino que los dirigentes saben que si se presentan en un lugar lleno de gente de su empresa, ellos no salen vivos. Muy usada por los actuales dirigentes de River.

2) Cada proyecto/area organiza su cena: la traducción es que nadie sabe ni conoce a los dirigentes y ellos quieren que siga siendo asi. Muy usada por los grupos inversores y fondos buitres.

3) Hay fiesta, si, pero cada empleado tiene que pagar entrada: este es el colmo del amarretismo. Lo que se quiso decir es que al socio o gerente “le faltan 10 pesos para el bono” por lo que si organizar la fiesta sale 28,83 por empleado cobra 30 y llega a su bono que, por supuesto, no repercute en el de los que realmente trabajan. Muy usada por grandes cadenas de supermercados.

4) Hay fiesta, pero es un día de campo: Aca hay varias opciones. Muy usadas por empresas con tendencias “progre”.

 

Un mes donde podés desquitarte de tu jefe

La primera es que el año pasado hubo fiesta a la noche y hubo varias personas de jerarquía realmente importante que no pudieron contenerse y terminaron adorando al gran dios inodoro.

La segunda es que la empresa sea una huevo party y que por lo tanto son 90 tipos contra 5 minas, mejor organizá un asado con partido de futbol que solo se van a quejar las 5 boludas que quieren comer ensalada y jugar voley.

La tercera es que calculando el nivel de alcoholemia general del staff se llegue a la determinación que es mejor comprar 10 cajas de Santa Ana y 30 cocacolas que 50 cajones de cerveza + impresionante stock de Fernet y bebidas blancas + varios bidones de jugos de frutas y cosas similares + 30 cocacolas + las 10 cajas de Santa Ana.

Una cuarta opción es que el año pasado el jefe organizó una fiesta a la noche y cuando volvió a la casa completamente borracho y con varias manchas de lapiz labial de saludos inocentes de varias empleadas, se le pudrió todo y la esposa no la deja organizar más ese tipo de reuniones.

5) Hay fiesta, y es un megafiestón a la noche: En esta ocasión solo hay una explicación posible, los sueldos son una mierda, en el año se cansaron de cagar a la gente, los socios la levantaron con pala, y prefieren gastar 10 o 15 lucas en una noche que aumentar los sueldos de todos, total, el alcohol ahoga todas las penas. Muy usada por empresas explotadoras.

 

Un mes donde podés quedar asi pero gratis

Y así es como se llega a la situación de que a muchos la fiesta de fin de año le termina pareciendo más una obligación que un motivo para divertirse a costa de la empresa.

¿Y quién es el desubicado que se le ocurre llevar cámaras de fotos? Para lo único que pueden llegar a servir es para fotografiar (y luego extorsionar) a uno de los socios de una empresa de desarrollo de software que habita un edificio enfrente de Plaza San Martín (sobre la calle Maipú) arrinconando a las secretarias/gato de la misma empresa… pero claro, en esa situación, nadie tiene cámaras.