Mucha gente le echa la culpa a “la sociedad” de lo que pasa, de que haya gente que no trabaja y que los chicos de hoy sean golpeados y los grandes golpeadores, que nadie se responsabilice por los chicos de la calle, que haya racismo, discriminación y que mucha gente prefiera vivir de planes trabajar, no pague sus cuentas y nos intente estafar a todos.

Pendejo malcriado

Pendejo malcriado

Nadie sabe por qué, pero todos se quejan de que los chicos salen malcriados, llorones, gritones, peleadores y que coman mal. Nadie sabe cuando la respuesta está en sus narices.

En sus narices, si señores. Y viene estando desde mediados de los 70. Y lo venimos avalando desde hace más de 30 años, idolatrando muchas veces, tomándolo como algo humorístico y festejando la propagación de esta imagen y estos estereotipos entre nuestros chicos.

Imagínense un programa de televisión donde pasasen estas cosas y díganme que calificación le darían (entre Apto todo público, Solo apto para mayores de 13, de 18 o directamente Solo recomendado para adultos):

  • Pobreza extrema y desinterés por chicos de la calle, a pesar de conocerlos y tratarlos todo el día.

  • Discriminación contra gordos, altos y ancianas, sólo por el hecho de ser gordos, altos y ancianas.

  • Palizas sistemáticas sobre niños cuando los adultos juzgan que sus conductas son inapropiadas, y a veces, ni siquiera por eso. Padres y madres golpeadores por doquier.

  • Gente evadiendo impuestos impunemente en la cara de trabajadores honestos que solo buscan hacer su trabajo.

  • Personas que se pasan años sin trabajar ni siquiera buscar trabajo.

  • Total falta de respeto a la figura del educador y del trabajador en sí.

  • Mala alimentación y precarísima vestimenta, reutilizada hasta el hartazgo.

Ahora imagínense que este programa se emita todos los días en horarios donde el público es eminentemente infantil y que estos sean los espejos, los modelos contra los que se comparen día a día millones de chicos en su etapa de aprendizaje.

Tan cerca, tan lejos

Tan cerca, tan lejos

Está claro que algo así sólo puede dar lugar a una generación de gente trastornada, con ideas un tanto descolocadas acerca de lo que es bueno, de lo que es normal, de lo que es honesto y de lo que es el prójimo (no en un concepto religioso, simplemente en el concepto de “el de al lado”).

Calculo que muchos se habrán dado cuenta de a donde me dirijo, porque este post no es más que una transcripción cuasi textual de situaciones que se dan en una de las series más vistas en Latinoamérica de estos últimos 30 años.

Notense las caras psicopatas...

Notense las caras psicopatas...

Estamos hablando de EL CHAVO. Si, EL CHAVO. ¿Novela? ¿Teleteatro? ¿Miniserie? ¿Unitario? Nefasto si los hay, donde cada una de estas situaciones que nombre anteriormente se reproducen una y otra y otra vez, para la ¿risa? generalizada.

Y si no me creen, veamos un poco algunos puntos:

  • El Chavo. Vive en un barril de vino. Sin enumerar los incontables problemas de asepsia que esto puede generar, y sin llegar a analizar las razones por las que eligió semejante “vivienda” nuestro borrachín amigo, nadie, en todos los años que duró el show, se dignó por lo menos a hacerle un techito debajo de una escalera, menos que menos a adoptarlo y lograr que esa pobre criatura que todos conocían y juzgaban era más bueno que el pan, cuanto menos darle un techo, un baño (por cierto, ¿hacía adentro del barril o en algún rincón de la vecindad? ) para que el desdichado huerfanito pudiera llevar una vida un poco más normal.

  • El señor Barriga. No solo se llama Barriga, sino que es constantemente victimizado por gordo y golpeado por tener dicho problema. Lo mismo le pasa al profesor Girafales, quién es burlado por su altura prácticamente en cada aparición.

  • Doña Clotilde. Se puede llegar a pensar que trabajó toda su vida, y ya viuda y jubilada, se fue a vivir a una apacible vecindad donde sus vecinos le dicen Bruja, le provocan un constante mal humor y la maltratan, física y verbalmente.

  • Quico y la Chilindrina. Quico nos enseña que siempre un insoportable malcriado, demostrando a los otros que tenemos más que ellos y llorando cuando no nos dan lo que nos gusta vamos a conseguir todo. Excelente ejemplo. La Chilindrina también, lo mismo, llora hasta que le hagan caso.

  • Las palizas. ¿Sos un niño, propio o ajeno? ¿Te portás mal? ¿Qué mejor que una buena tunda? Ah, si sos adulto no hay problema, las cosas a las trompadas se arreglan siempre mucho más rápido. Si no, pregúntenle a Doña Florinda y a Don Ramón.

  • La torta. En México, una torta de jamón es un sámbuche de jamón. Aparentemente, lo único que le dan al Chavo y a Quico para comer son sámbuches de jamón. Sin queso. Solo jamón (y estimo que picantes dado que es México) en pan. ¿Qué valor alimenticio puede llegar a tener eso para un niño que vive en la calle? Ni les cuento si complementamos la dieta con dulces basados, en casi un 100%, en azúcar.

  • El profesor Girafales. Pobre tipo, intentar educar a una banda de inadaptados que no solo no le prestan atención sino que se mofan de el, de sus sombreros y de su estatura siempre. Encima de todo eso, está siendo histeriqueado por doña Florinda desde el inicio de la serie, para siempre quedarse ambos en intenciones y nada más. Además es un boludo, ¿quién querría casarse con una mujer con historial de golpeadora y que jamás se quita un rulero de la cabeza?

  • Don Ramón. Este impresentable personaje representa todo lo malo que puede tener un ser humano y más. La verdad es que durante el tiempo que duró la serie tendría que haber estado aproximadamente unas cuatro temporadas completas fuera del aire solo por cumplir tiempos de condena por todos los crímenes que hizo constantemente. Un truán, un malandra, una mala persona, un desastre por donde se lo vea. Un tipo que jamás pagó un peso del alquiler (o sea, un okupa), padre golpeador, nunca trabaja, eterno desocupado y por supuesto, sanguijuela de planes trabajar, dominado por una mujer que ni siquiera es su esposa, ladrón y barrabrava. ¿Qué más necesitan? ¿Nunca una orden de allanamiento? Seguro encuentran droga.

Es más, estas despiadadas almas sólo se apiadan del Chavo en Navidad, invitándolo a algún banquete que organizan y en el que, originalmente, han dejado de lado a la mitad de la gente con la cual pasan todo el día.

¿Qué opinan ahora? ¿Todavía piensan en que es una inocente historia como para que los chicos se rían todos los días? ¿Están seguros? ¿Quieren que en un futuro sus hijos vean esto? ¿Qué tengan estos modelos para su crianza? ¿No se están tirando un poco en contra de su propio trabajo de padres?

Seguro que es para sacarle la plata a la vieja

Seguro que es para sacarle la plata a la vieja

Ahora piensen, un poco aunque sea, si realmente los problemas de hoy en día son “de la sociedad” o si el desquicio colectivo en realidad no fue originado por sobredosis de CHAVOS.

El Sabio se retira, comiendo una torta de jamón, a llamar al fisco mexicano para que embargue las cuentas de Rondamón.