Add to FacebookAdd to DiggAdd to Del.icio.usAdd to StumbleuponAdd to RedditAdd to BlinklistAdd to TwitterAdd to TechnoratiAdd to Yahoo BuzzAdd to Newsvine

En en día de su cumpleaños, vamos a publicar la primer teoría de LA DONCE. Pasen y vean. Gracias Donce!

Tal vez en ese momento no me di cuenta, yo era chica, una adolescente y recién vivían mis primeras experiencias con los hombres, en el amor.

La televisión estaba prendida, pero más bien como un velador, casi no le prestaba atención, hasta que empezaron a hablar del tema.

Jaime Bayly, un joven periodista peruano y Gay (o Bisexual, es lo mismo) entrevistaba a Bernardo Neustadt, también periodista,  pero viejo, argentino y bastante puritano.

 

Jaime Bayly

Jaime Bayly

En un momento de la entrevista Bernardo Neustadt pidió permiso para hacer algo y antes que se lo concedieran comenzó: Tomó una hoja en blanco y un lápiz, que sugestivamente tenía en su saco, los mostró a cámara, y enseguida dibujó con el lápiz un punto negro muy pequeño en la hoja.

Era algo hipotónico. No Bernardo Neustadt, que parecía un sapo, de esos que nunca se convierten príncipes, pero si el número que él montaba, la forma en la que hablaba, la convicción con la que expresaba sus ideas.

Neustadt sostuvo la hoja con el punto negro frente a la cara de Bayly y le preguntó que veía. Jaime contestó rápidamente lo que cualquiera hubiera dicho “Un punto negro”, y después, dándose cuenta que había caído en una trampa retórica intentó rectificar, pero ya era tarde, Bernardo ya había comenzado a hablar y no se detendría.

 

¿Punto negro u hoja blanca?

¿Punto negro u hoja blanca?

Neustadt dijo que 99.9999 % de la hoja era blanca, que él veía una hoja en blanco y no un punto negro como El Peruano. Que estaba un poco cansado del periodismo actual, que solo veía “puntos negros” y no “hojas en blanco”. Que estaba un poco cansado del periodismo actual que solo hablaba del avión que cae y nunca del avión que llega.  Que él, en el ocaso de su vida, de su carrera como periodista, quería  empezar a hablar de los aviones que llegan, que eran miles o millones y no del avión que cae, de la singularidad negativa. Que él quería comenzar a ver “Hojas en blanco” y no “puntos negros”.

Jaime, que parecía un tanto intimidado, le dio la razón con la  cabeza, mientras iban al corte y yo cambiaba de canal.

Pasó mucho tiempo desde entonces, más de 10 años, pero es un suceso que suele volver a mi cabeza, ante determinadas situaciones de la vida, como si se tratará de una manzana de Newton que cae sobre mi frente y me hace ver la verdad.

 

¡Claaaaaaaaro!

¡Claaaaaaaaro!

Así como el Beduino ve Beduinos y Pingüinos, cosas De La Vida y De La Muerte, mi mente se llenó de puntos negros y hojas en blanco, puntos negros y hojas en blanco.

Cada vez estoy más convencida: Los hombres son como Jaime Bayly, las mujeres como  Bernardo Neustadt. Sé que es casi imposible, con estos dos nombres, pero por favor no piensen en nada asqueroso, repulsivo, repugnante. Estoy hablando en el plano del amor, en cuestiones de pareja.

Los hombres son como Jaime Bayly, las mujeres como Bernardo Neustadt.

 

Bernie

Bernie

Los hombres son especialistas en detectar los puntos negros, salvo Fabián Gianola o Julián Weich ninguno ve nada totalmente blanco, nunca.

Las mujeres  en cambio nos cargamos de positivimos, de buena onda (si, somos medio pelotudas) y vemos todo blanco, hasta la camiseta de los All Blacks, hasta las banderas que pone la hinchada de Boca.

Tomemos el ejemplo de Picasso. El hombre era gordo, viejo, petiso (disculpen, pero sí, importa) y muy muy soberbio. Sin embargo vivía rodeado de un harén de mujeres jóvenes y hermosas. ¿Qué estaban con él por el dinero? No creo, parece ser, por lo que una lee, que esas mujeres lo querían de verdad y sufrían mucho cuando él las dejaba, por más que las siguiera manteniendo.

 

El recibía amor de verdad

El recibía amor de verdad

A las mujeres no les importaba que fuera gordo, que fuera petiso, que fuera viejo, porque era Picasso. Una sola virtud, su genio, su talento, bastaba para cubrir todos los defectos. Lo querían así, no veían los puntos negros, sino la hoja en blanco.

Pensemos en lo que le hubiera pasado a Picassa, un Picasso pero en mujer. Más allá de que nunca la hubiesen reconocido como es debido, de que se le hubiera complicado muchísimo ganar sus primeros premios o hacer sus primeras exposiciones, de que le hubiera costado horrores ser entendida por alguien (sobretodo por las mismas mujeres), de que hubiesen dicho de ella cosas como: “La gorda tiene talento, pero dibuja cualquier cosa, tiene problemas en el coco, necesita un macho, pero es horrible, ¿Quién le va a hacer el favor?”, aunque hubiera triunfado, conseguir novio, pareja, hubiese sido una odisea.

Quizás algún hombre se hubiera enamorado de su genio, de su gracia, de su talento, pero enseguida algún amigo le hubiera dicho “¿Vos salís con esa vieja?” o “¿Vos salís con esa gorda?”, “Pero es Picassa!”, “Que Picassa!, es un asco, dejate de hinchar, sos un bagrero”. Y el hombre enseguida hubiera visto los puntos negros y tarde o temprano la hubiese dejado.

¿Autorretrato de Picassa?

¿Autorretrato de Picassa?

 

Para las Picassas, un solo defecto, invalidaría cualquier virtud, todas las virtudes.

Contra esto tenemos que luchar las mujeres, contra este Standard casi imposible de cumplir, el de no tener puntos negros, el de no fallar en nada.

Incluso el otro día casi me vuelvo loca, porque unos compañeros míos de oficina, uno gordo y el otro pelado, charlando en la fotocopiadora decían que no les gustaba la modelo Liz Solari, porque era “Demasiado perfecta”.

Me están jodiendo, ¿Entonces ser “demasiado perfecta”, no tener defectos, también es un defecto, casi peor que tenerlos?, ¿Quién los entiende?

¡No jodan!

¡No jodan!

Si la hoja tiene puntos en negro la tiran a la basura, y si no los tiene ven  puntos negros “imaginarios”.Con ese nivel de exigencia convivimos las mujeres a diario. Permanentemente estamos tratando de sacarnos los “puntos negros” que tenemos, reales e imaginarios, con lavandina y alcohol en gel, como esa gente obsesionada con la gripe A o Michael Jackson (QEPD).

Queremos ser las mejores amantes y también las mejores madres, queremos hacerlos felices, contenerlos y escucharlos, queremos sobresalir con nuestros buen gusto, pero también saber en que ahorrar cuando se trata de hacer economía en el hogar.Queremos tener virtudes, pero tampoco tantas, porque eso también los asusta, como los asusta Liz Solari.

A la mujer le tiene que gustar el sexo, “Pero no demasiado”, le tiene que importar la limpieza, “Pero no demasiado”, le tienen que gustar los chicos, “Pero no demasiado”, tiene que estar fibrosas,  “Pero no demasiado”. Déjense de joder, es Demasiado! 

Is too much diría Moria...

"Is too much" diría Moria...

Tenemos que hacer equilibrio en una soga muy fina, casi invisible, que se va quemando muy rápido con el paso del tiempo, mientras nos tiran cosas y nos ponen obstáculos, para que tropecemos, como en “Hombre al agua”, pero nos miran con la cara de Marley.

Si se anotan en un curso, de cualquier cosa: Inglés, Barman, Chef, Fotografía, Bonsái, van a ver que la mayoría de los alumnos serán mujeres, mujeres intentando blanquear sus puntos negros, sus pecados originales, mujeres tratando de estar mejor “Pero no demasiado”.

Los hombres mientras tanto, se miran en el espejo de las mujeres, se sienten hojas en blanco y no se preocupan por mejorar, por borrar sus puntos negros, que a veces son manchones de tinta china, se ahogan en el pantano de la autocomplacencia.

 

¡Y algunos más manchados aún!

¡Y algunos más manchados aún!

Como mi hermano, que cuando le compramos la primera PC toda la familia estaba contenta por “todo lo que sabía de computación”, después ya no sabía de computación sino de “jueguitos”, más tarde tampoco era experto en todos los jueguitos, pero si en el Winning Eleven y ahora resulta que tampoco en todo W11 sino que “se defiende con El Chelsea o El Real Madrid”. Cada vez es menos, en vez de abarcar se aprieta, él es feliz, dentro de poco va a jugar bien solo con un jugador y cuando tenga la flechita para arriba (¿Ven que entendemos?).

Como esos hombres que creen que pueden estar gordos y no hacer nada en el hogar y tratar a sus mujeres como mucamas, solo porque ganan más que ellas, solo porque tienen una virtud: Solvencia financiera.

O los otros, que ni siquiera tienen solvencia financiera, pero se creen con derecho a maltratar a las mujeres emocionalmente, solo porque son lindos o buenos amantes (los hay muy pocos créanme).

 

¿Solo con este jugas bien? ¡Asi cualquiera!

¿Solo con este jugas bien? ¡Asi cualquiera!

¿Qué nos está pasando?, ¿Vamos las mujeres camino a convertirnos en Superheroínas mientras los hombres a nuestro alrededor pierden sus poderes? Ojala que no, sería muy aburrido, queremos admirar a los hombres que tenemos a nuestro lado y no pensar “La verdad que cuando tiene la flechita para arriba me lo banco, pero después lo quiero mandar a su casa y cada vez se le baja más rápido”.

Igual ya saben, no se preocupen, después de todo soy solamente una Doncellita, que mira desde su torre la vida, que mira desde su torre la muerte y en este caso ve mujeres cada vez más Superpoderosas y hombre cada vez más Superperesosos.

Yo

La Doncellita

Like This!