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 Me gustaría que hagamos un ejercicio.No, no es necesario que se levanten de la silla, vagos, pueden hacerlo donde están sin siquiera mover más que los dedos que viven moviendo para escribir direcciones de páginas pornetas o faranduleras.

 

Te tira la posta...

Te tira la posta...

Simplemente tienen que pensar un poco.

Bueno, a los lectores que todavía quedan y quieren pensar un poco, es simplemente una pregunta lo que necesito que respondan. Una pregunta sencilla, pero que a la vez, parece bastante difícil de responder.

La pregunta es la siguiente: ¿Qué sentimiento mueve al hombre a innovar, inventar e intentar crear algo nuevo?

No estoy hablando de por qué el mundo gira o algo asi, eso ya lo demostraron los científicos y lo refutaron los creacionistas. Todos sabemos que lo mueve el Flying Spaghetti Monster.

Le falta queso rallado para mi gusto

Le falta queso rallado para mi gusto

Mi pregunta viene a que me puse a pensar que era lo que hacía que se inventaran cosas, principalmente, y que era lo que movía a que la gente quisiera o quisiese andar innovando.

Y se me ocurrieron algunas cosas:

No puede ser el amor. Eso seguro que no. Einstein no ideó la teoría de la relatividad por amor. Marconi no le robó el invento de la radio a Tesla para hacer un programa para que su novia de aquel entonces pudiera escuchar canciones de amor. Bell no llamó a la novia cuando inventó el teléfono. En todo caso podría llegar a ser la lujuria, pero tampoco, hay formas mucho más fáciles de ganarse minas que meterse en un laboratorio todo el día.

Para el Amor esta Bon Jovi... Bon sos CRACK!

Para el Amor esta Bon Jovi... Bon sos CRACK!

¿Será la codicia? Mmm, interesante, puede llegar a serlo, invento algo para hacerme rico. Sin duda hay un punto aquí, pero nuevamente, el que inventó la rueda no quería ganar más plata (o sal o lo que fuera) porque simplemente no pensaban en eso.

¿Algún tipo de orgullo? “Mirá, yo soy el que inventó el bla bla bla”. Quizás en cierto punto si, no hay mucha gente que sepa quién fue la señora que inventó el Kevlar por ejemplo, y ella tampoco es que se ocupa de decir por televisión, cada vez que un chaleco antibalas detiene un tiro, que gracias a ella se salvó el policía. Simplemente esboza una pequeña sonrisa al leer el periódico. Sin embargo, el orgullo surge después, no buscando el invento, sino una vez encontrado.

¿Suerte o $$$? Queda clarito...

¿Suerte o $$$? Queda clarito...

Suerte me va a decir alguno. Y sin duda que algo tiene que ver. Aunque en realidad para mi la suerte hay que buscarla y no existe en estado puro. Pongámoslo así, el que se encuentra 100 pesos tirados en la calle fue porque iba mirando para abajo a ver que había de interesante. Lo mismo pasa con los inventores, el que inventa algo, fue porque estaba investigando tal o cual propiedad de tal o cual elemento o componente.

¡Ya sé! ¡La inteligencia! Obvio que en muchos inventos tuvo mucho que ver, sin duda, pero también hay Homeros que inventan cosas, que “hacen Homeros”, que triunfan a pesar de la estupidez.

Ya va queriendo...

Ya va queriendo...

Les tiro una por la cual me inclino bastante. Para mi hay un sentimiento que mueve el mundo a pesar de que en realidad es casi casi contrario a esa idea. Es como decir que el negro genera el blanco, que no puede existir uno sin el otro.

El sentimiento que mueve el mundo, es, sin duda, la pereza.

¿Eh? Me van a decir. Este tipo perdió totalmente el juicio. ¿Cómo puede ser que la pereza sea motor del mundo si justamente la pereza implica poner el mundo en punto muerto, no mover nada?

¿Dijeron pereza?

¿Dijeron pereza?

Y yo les voy a decir que si. Que justamente, como la pereza implica todo eso, la pereza mueve el mundo.

Piensen en el montón de tareas repetitivas que hacen semanalmente. Piensen ahora en la cantidad de ellas que de alguna manera se “automatizaron” para no tener que andar haciéndolas o para liquidarlas en 5 minutos.

El que inventó la rueda, sin duda quería caminar menos, llevar menos carga, dormir más.

Todo lo que hacemos, lo hacemos para tener que hacer menos. Preferimos hacer más durante un período corto de tiempo para después poder rascarnos el higo durante un período más largo. Para poder hacer lo que realmente nos gusta.

Lo que realmente nos gusta

Lo que realmente nos gusta

Si cuando somos jóvenes trabajamos duro, es para poder retirarnos lo antes posible y hacer lo que realmente queremos. Si nos compramos un auto, es para evitarnos esperar el colectivo, el auto sirve para dormir 20 minutos más a la mañana.

El tipo que inventó la cámara digital estaba podrido de revelar rollos. El celular te ahorra andar buscando un teléfono público que funcione, y al resto les ahorra andar rastreando a una persona. La computadora ahorra mil millones de papeleríos innecesarios. Hasta venden una pava eléctrica que te calienta el agua a la temperatura del mate sin tener que controlarla.

Es más, la teoría de la gravedad, en aquel cuentito de la manzana sobre la cabeza de Newton, nos encuentra a Newton durmiendo bajo un árbol. Ejerciendo la pereza.

¡Buenas meechas papa!

¡Buenas meechas papa!

El paradigma de esto son los administradores de redes/sistemas/maquinaria. Los tipos, cuando tienen que armar la red/sistema/maquinaria quizás no aparecen por su casa en 3 semanas, pero después los podés ver casi todo el año dormitando en su escritorio, trabajando 3 horas diarias y pensás “este es un vago”. ¡NO! Estás equivocado, es un innovador.

Esa pereza, que la Iglesia considera un pecado capital, para mi es productiva. Mueve al mundo. Gracias a la pereza la gente optimiza, la gente mejora lo que hace y reduce el tiempo que tarda en hacer tareas mundanas para lo que realmente importa.

Este flaco la tiene clara

Este flaco la tiene clara

Desmitifiquemos el pecado de la pereza. Ejerzamos pereza productiva. Pensemos cómo hacer para tener más tiempo para dormir. Es el camino a la innovación. Es el camino hacia deshacerse de tareas mundanas. Es el camino hacia lo que realmente nos gusta.

Es el camino. Y si lo hago, no lo quiero hacer a pie, me da fiaca.

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