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Ya estamos a casi un año de los comicios presidenciales en Argentina e indudablemente uno de los ejes de la campaña electoral será el problema de la inseguridad.

Las propuestas de los políticos serán las mismas de siempre, más equipamiento, mayor capacitación para la policía, penas más duras, mayor presupuesto.

Ojala tuvieramos mas candidatos como este

Pero todo esto ha sido dicho y hecho en el pasado con los resultados conocidos.

Si queremos resultados nuevos debemos realizar nuevas propuestas, aquí algunas de ellas:

Desarmaderos Estatales:

Una de las cosas que más bronca me da sobre los robos, es ver cómo se destruye valor. A uno le roban un auto de 50.000 $ para venderlo por 3 mil, a uno le roban un celular de 700 $ para venderlo por 20. Uno le pagaría contento esos 20 $ al ladrón, con tal de que le devuelva el celular, ¿Y entonces?

La propuesta pasa por la creación de uno o varios lugares de canje de objetos robados, verdaderos parques industriales, en donde el carterista pueda ir a venderle al Estado el botín de sus robos, por el valor que habitualmente consigue, sin que se lo aprese.

El celular por 20 $, la cámara de fotos Kodak por 2 sobres de Poxiran, la cadenita de oro por un CD de Damas Gratis, los habitual, lo justo, ni más ni menos.

El ciudadano honesto, el tipo de a pie, “la gente”, podría ir entonces recuperar sus pertenencias, pagándole al Estado esta suma casi anecdótica, mucho menor al costo de reposición.

Y si no quiere ir o se olvida El Estado podrá venderlo en el mercado, compitiendo y desbaratando el negocio de los intermediarios, que son los verdaderos delincuentes, al mismo tiempo que generaría ganancias extraordinarias que podría emplear para combatir el delito o incluso para incorporar más lugares de canje.

Los centros de canje tendrían dos entradas, una para los atracadores y otra para “la gente”, ya que se crucen víctimas y victimarios podría resultar de mal gusto.

Entre otras excepciones a estudiar, El Estado no compraría ningún artículo robado en el mismo centro o las inmediaciones del mismo. Sino los maleantes podrían tomarlo a uno de punto, robándole continuamente el bien que acaba de recuperar, transformándose esto en un cuento de nunca acabar.

Si quieren robarnos por lo menos que laburen y se muevan 10 cuadras.

Paco:

A menudo escuchamos que la culpa de la delincuencia la tiene el Paco. “La gente roba para fumar Paco”, “A la gente que fuma Paco, no le importa comer, bañarse, dormir, solo le importa el Paco, por eso roba” dicen los expertos entre otras tantas verdades. Pregunto: ¿Entonces porque no le damos Paco y listo? Desaparecería el móvil, el incentivo para robar.

Un paco que te pega y te deja en el piso

Les daríamos Paco a los adictos si nos prometen quedarse tranquilos por ahí … por ahí donde no estemos nosotros, ni nuestros hijos claro, por ahí por donde no esté “la gente”.

Tendríamos que pensar el lugar, pero podría ser una Provincia que nadie use, como Formosa o Uruguay, incluso ciertas zonas de Santiago del Estero.

Desde el punto de vista económico estoy seguro que el Paco nos costaría más barato que entrenar y capacitar a la policía por ejemplo, cosa que de todos modos no da resultado.

Además no se preocupen, que si el Paco es realmente veneno, no se van a tardar mucho en morir … y si no es veneno, ¿Para qué mierda lo prohibimos?, ¿Tiene razón Pity?

Incluso podríamos negociar con los Pulls Sojeros para que ellos nos provean el Paco (un yuyo que crece en cualquier lado) gratis, a cambio de bajarles las retenciones 1 o 2 %. Con lo cual no solo habría más seguridad, sino que sustituiríamos una importación, porque hoy lo traemos de Bolivia (y Paraguay), con el consecuente impacto positivo en la Cuenta Corriente de este País. Argentina Crece.

El Caballo de Troya:

El concepto del caballo de Troya es fácil de entender, un regalo que a la postre se transforma en un engaño, en una emboscada.

Heinze

En este caso se trata de poner señuelos, Tipos como Ricardo Fort o similares caminando en pantalones Armani Luminosos por Pompeya o Monte Chingolo a las 4 de la mañana, mirando la hora en sus Rolex, mientras se fijan cuantos Euros tienen en la billetera.

Gente que los ladrones perciban como “Victima fáciles”, para que les quiten sus pertenencias sin resistencia.

El problema para el apropiador es que la pertenencia además de ser un celular o un reproductor de mp3, es una bomba, que en el momento justo (esto hay que calibrarlo) se detona matando no solo al ladrón, sino a las x personas (a definir el número) más cercanas a él, sus cómplices.

Al conocerse los casos y la metodología, el ladrón, víctima del pánico, sabe que es cuestión de tiempo antes de que una bomba le estalle en las manos, literalmente.

Además ya no será divertido, tener un amigo ladrón, que hizo un boquete en tal o cual lado, “En cualquier momento nos puede hacer volar a todos!!!”.

Se aísla al chorro, se lo denigra, se le quita el romanticismo, se lo transforma en un paria social, se lo convierte en un ser humano.

Los Desarmaderos del Estado, El Paco y El Caballo de Troya, son solo 3 propuestas nuevas.

Tendrán sus pros y sus contras, habrá que analizarlas, no digo que sean LA solución, aunque sin duda ayudarían.

Habrá que pensar otras.

Lo que está claro es que así “la gente” no puede vivir.

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