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Mañana en Argentina habrá un Censo y desde B&P decidimos apoyarlo.

En realidad es trivial decir esto, ¿Quién podría oponerse un Censo? Sin embargo hubo gente que lo hizo y de allí nuestra necesidad de promover la participación ciudadana.

¿Por qué nos íbamos a oponer al censo?, ¿Por qué si?

No es que nos repela la rebeldía y muchas veces nos maravillamos viendo a pueblos enteros oponerse a la tiranía de sus Gobernantes, dando la vida incluso, pero era por causas más importantes, como el cierre de Fibertel, la alícuota que le cobran a la exportación de Soja o el estado de salud de Gustavo Ceratti.

Si me dicen que vamos a hacer un piquete fiscal, que vamos a dejar de pagar impuestos, yo me sumo y no sé a priori si estoy de acuerdo, pero por lo menos gano plata.

¿Pero que gano con oponerme al Censo? Nada.

Otra cosa que es incoherente es que la gente que se opone al Censo, más allá de los medios de comunicación, son en su mayoría viejos y viejas (de edad o de espíritu) prejuiciosos, doñarosas, que durante el día parecen recorrer el mundo con el único objetivo de encontrar a alguien a quien contarle de sus vidas.

Señora, ahora que viene una persona expresamente, a hablarle de usted, de su casa, de su auto, de sus cosas, ¿Le cierra la puerta en la cara?

¿Nos está cargando?, si es tan reservada, si no quiere hablarle a nadie de si vida entonces ¿Para qué mierda nos interrumpe en la cola del Banco justo cuando Niembro está por decir cuál es la nueva incorporación de Chacarita, para contarnos no se qué boludez de su nieto?

Quiere que le diga más, por lo que me cuenta, su nieto es puto señora, su nieto es puto.

El otro tema es el de la inseguridad, pero no creemos que en eso haya mayores problemas para la gente como nosotros. Es decir, si alguien aprovecha el Censo para robar seguro que lo hace en las zonas de mayor poder adquisitivo del país, en San Isidro, en El Delta, en Puerto Madero, si alguien elije por casualidad otro lugar seguro es no sé … la casa de Nazarena Vélez.

Además no les va a ser tan fácil camuflarse como Censistas. Los Censistas serán en su mayoría mujeres, maestras de escuelas, débiles, indefensas. Si te toca en cambio un hombre con zapatillas Nike fosforescentes, equipo de Gimnasia Adidas, una gorrita y para colmo viene con un televisor muy parecido al de tu vecino abajo del brazo entra a sospechar, puede que sea una trampa.

Tampoco hay que pasarse del otro lado, sobreactuar, tratar de ser demasiado colaborativo tampoco ayuda.

Comprarle masas, facturas, sándwiches de miga al Censista, prepararle café, mate, daiquiris, paella.

No es necesario. Con un vaso de agua basta y sobra.

El Censista no es un chico famélico o nuestro hijo yéndose de picnic por el día de la primavera, está cumpliendo su trabajo, uno no sube al colectivo y le da un paquete con 6 bolas de fraile al conductor por si tiene hambre.

Además los vamos a poner ante la incomodidad de rechazar todo eso o de morir de un empacho al tercer encuestado.

El tipo va a golpear la mesa y va a gritar “Basta!!!, no quiero nada, yo hago las preguntas acá, no usted Carajo!”.

Y ahí si va a haber violencia, inseguridad y toda la perorata que vienen pronosticando.

El Consejo de DB&P es ese: Cénsese, no sea Zonzo.

 

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