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Con el conflicto que se suscitó en la semana en Villa Soldati, debido a la toma del Parque Indoamericano los Argentinos volvimos a hablar de política, a seguir instruyéndonos en esa materia tan importante llamada Educación Cívica.

Al parecer  La Constitución dice que todo habitante del suelo Argentino tiene derecho a una vivienda digna. ¿Pero qué es una vivienda digna? Eso no lo dice.  Menos mal, porque los criterios de dignidad van cambiando,  y si la hubieran definido de seguro que se hubieran olvidado del tendido eléctrico, de las cloacas, del ventilador de techo, del espejo del baño, del LCD, de la Play y de cientos otros cientos de adminículos sin los cuales hoy nos resulta  indigno vivir, al menos a mí.

La Constitución  no solo garantiza la vivienda, sino también La Educación, La Salud  y es imposible garantizar Salud sin garantizar agua, alimento y hasta un mínimo de abrigo.


O sea que El Estado debería garantizar que cada Ciudadano tuviera todo los necesario para vivir: Techo, ropa, comida, bebida y hasta cubrir también ciertos aspectos que exceden a la supervivencia básica, ciertos consumos culturales, un Fútbol para Todos, una puesta en escena de Fuerza Bruta, un recital en donde Fito Paéz desafine(como en todos) .
Al Estado garantizar todo esto le implica un gasto y ese gasto lo cubre, tomando una porción de la producción de riqueza del país, del fruto del esfuerzo de quienes trabajan, mediante impuestos.

No hay mucha Ciencia, para cubrir las erogaciones del Estado tiene que existir gente que trabaje.

Cuanto más gente trabaje y produzca, más recursos tendrá el Estado y viceversa.

El problema es que si el estado garantiza tantas cosas, ¿Cuál es el incentivo para trabajar?


En la Prehistoria el cazador salía atrapar al Mamut  porque necesitaba su carne para comer, su piel para hacerse un abrigo, sus colmillos para construir una choza.

Si el Estado le hubiera proveído comida, abrigo, techo, ni loco hubiera puesto su vida en juego, tratando de atrapar una bestia. Se hubiera tirado debajo de un árbol a dormir la siesta.  Y así hubiera seguido el cazador, tranquilo, feliz, inmutable, hasta que por fin la esposa le dijera “Hoy la vi  a Betty Mármol en el mercado, no sabes la cuatro por cuatro que le compró Pablo, claro que él trabaja todo el día y no es un inútil que se la pasa tirado abajo de un árbol”. Y enseguida se hubiera acercado el hijo adolecente, con pinta de Emo a tirarle de la barba para pedirle que le compre un Ipod o una guitarra eléctrica.

Entonces sí , el cazador hubiera salido, otra vez, abnegado, a poner en riesgo su vida, porque es preferible enfrentarse a una Bestia de 500 kg que a la familia de uno, es menos estresante.


Como vemos si Estado va a garantizar todo esto y queremos que la gente de todas formas trabaje, para poder solventarlo, necesitamos generar otras necesidades, absolutamente innecesarias, como tener Facebook en el celular o la mantequilla de maní, y adoctrinar mediante E!, MTV, P&A, Cosmopolitan, Nickelodeon, etc., etc., etc.,  un ejército de esposas maltratadoras y niños insoportables,  que no dejen en paz a nuestros cazadores debajo del árbol hasta que no hayan matado al último Mamut.

Para que El Estado pueda garantizar todo este Estado de Bienestar, este sistema casi Socialista, necesitamos crear un Consumismo, un Capitalismo casi extremo.

Y ahí radica la máxima paradoja de todo este asunto que tiene hoy, como hecho anecdótico, lo de Villa Soldati.

La otra forma de garantizar que nuestro cazador siga trabajando, aún cuando no tiene necesidad, es menos obvia y más difícil de conseguir.  Es hacer que el trabajo deje de ser Cazar Mamuts y sea un trabajo placentero, que el cazador haría de todas formas, con o sin paga, porque lo llena espiritualmente y le permite crecer como persona. Un trabajo como  jugador de fútbol o actor porno o incluso actor que interpreta a un jugador de fútbol en una película porno.

Me temo que todavía hay pocos trabajos como estos y que el crecimiento de los videos amateurs están degradando el trabajo de los actores porno, de todas formas también, con la evolución de La Sociedad, las nuevas tecnologías, los nuevos productos, en definitiva el Capitalismo, estos trabajos crecen y mientras hace algunos siglos el 99,9 % de la gente trabajaba  de manera extenuante en lo que podríamos considerar generalizando una mina de carbón, hoy mucha gente trabaja con una mina que está más o menos buena (y se la coge el gerente) y el 99,9 % del tiempo se la pasa chateando en una oficina con aire acondicionado y máquina de café (por favor sáquenla antes que me agarré una ulcera).

De nuevo, la paradoja,  Solo un Capitalismo más o menos desarrollado puede sostener este Estado de Bienestar, solo el Capitalismo puede “obligar” a la gente a trabajar sin que lo necesite, con el Comunismo no funciona por algo muy sencillo, ¿Para qué vas a trabajar de más?, ¿Para impresionar a una mina que ni siquiera está depilada?

Hasta la Próxima Clase.

Lic. Laurem Palom.

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