Musica


Hace unos días volvía a mi casa muy cansado. Me subí al colectivo y el único asiento que quedaba vacío era el de la primera fila, delante de todo junto a una anciana, del lado del pasillo. Nunca uso estos asientos, prefiero quedarme parado en el fondo, antes que sentarme y tener que pararme a los 5 min. para cedérselo a alguien, pero esta vez estaba muy cansado, así que me eché, cerré los ojos y simulé estar dormido.

Pensaba cuantas lindas chicas me estaba perdiendo de ver cuando sentí unos codazos en el abdomen. La música de un celular ambientaba todo el colectivo, 2 chicos hacían de Djs al fondo, con el sonido al máximo. La que me pegaba era una anciana, pensé que quería que le ceda el asiento a una persona muy vieja o muy joven, pero no.

Anciana: Nene,¿Qué es esta música que están pasando?

Beduino: Reggaeton señora, Reggaeton.

Anciana: ¿ Reggae qué?

Beduino: Reggaeton

Anciana: ¿Y eso que es?

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Hace dos meses que me cuesta llegar a fin de mes. Todo por culpa de tener que pagar impuestos. Claro, la tele que me compré y por la cual empeñé casi todo lo que tengo no tiene nada que ver. Obvio, el tema son los impuestos.

No se crean que esto es lo que me compre

Y es muy lógico que uno se queje de los impuestos. Pero no porque esté mal cobrarlos, sino porque la gente no ve a donde van. Es como que te cobrasen un impuesto a la lectura de blogs aunque vos no tengas internet. Uno nunca va a entender el por que, porque no le va a ver razón de ser.

No encontre una imagen de un tipo metiendo la mano en el culo

Y habiendo toda clase de impuestos locos uno termina pagando por cualquier cosa. En cualquier momento sale el impuesto a comer carne. Y las famosas retenciones son un impuesto a la ganancia disfrazado. Inconstitucional, seguro, pero terminan siendo un impuesto.

La proxima venga con actor en serio

Ahora, imagínense que nos cobrasen impuestos a la posibilidad. Como en la película Minority Report (basada en un libro del genial Philip K. Dick), que detienen a la gente antes de que cometan la cagada y se los juzga por un crimen que no cometieron (Salve Brigada A). Supongamos que cuando se casan, a toda pareja le cobrasen un impuesto al divorcio. La posibilidad está, se lo cobramos. Es buenísimo, recaudamos muchísimo.

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Es la última semana de diciembre, época en que en todos lados se hacen refritos, homenajes y compilaciones para no tener que inventar nada nuevo, porque la gente está muy cansada.

Es por esto que lo que voy a hacer hoy es un post homenaje. Un homenaje a sin dudas una de las mejores y más influyentes bandas de todos los tiempos. Votada la segunda mejor banda de la historia de la música detrás de The Beatles y con bastante discusión acerca de su superioridad artística (la cual para mi existe y no está para nada en discusión).

Esto no es musica

Una banda que ostenta records increíbles.

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¿Coloccini?

Hubo una época en que el mejor poeta Centroamericano era Rubén Darío. Que felices que eramos, que tiempos aquellos. Hoy el mejor poeta Centroamericano, o el más famoso, es Ricardo Arjona. Parece un chiste, es triste pero cierto, Ricardo Arjona. Ricardo Arjona es un poeta mundano, un poeta que le canta a las pequeñas cosas de la vida, un poeta de la vida.

Le canta sobretodo a las mujeres, pero no las idealiza. Le canta a su gordura, a sus arrugas, a su celulitis, a sus estrías. Les dice a las mujeres que las queremos tal cual son, con todos esos defectos, horribles. Hasta acá nada tan grave. Si a Ricardo Arjona le gustan las mujeres horribles, ¿a mí qué me importa? A lo sumo le tendré un poco de rencor como a Federer, no va a pasar de eso. Pero entonces: ¿Por qué odio a Arjona?

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Era sábado cuando surgió la pregunta, o mejor dicho era domingo.
Era domingo a la mañana y yo trataba de mantener mi auto entre las 2 veredas que lentamente se movían hacía atrás. La gente, todos viejos o muy chicos, era feliz, descansados descansaban, leían el diario, compraban facturas, tomaban sol, hablaban. Yo sólo quería un colchón, nada más.

¿Por qué la gente va a bailar?

¿Y si jugamos al domino y paramos de hacer el ridiculo?

Ya sé lo que van a decir. Van a poner voz de animadora de programa infantil y dirán “Mirá Beduinito, cuando una mujer y un hombre crecen y se quieren mucho, se dan un abrazo muy, pero muy fuerte y 9 meses después la cigüeña”, Basta!!! Por favor, ya lo sé, lo acabo de buscar en Wikipedia.

La gente va bailar para conocer gente, para confraternizar y eventualmente para besarse o tener sexo. Esto lo entiendo, es claro, ¿Pero por qué a bailar? ¿No les parece extraño que esta sea la excusa? ¿La actividad elegida?
A mí sí, será que casi no conozco gente a la que le guste bailar, será que no me gusta bailar, será que bailo mal.

¿Por qué la gente no se conoce comiendo pizza? ¿Jugando al dominó? ¿En congresos de técnicos organizados por la FIFA?

Yo disfrutaría más de cualquiera de estas actividades que de bailar. Ya sé que suena ridículo, pero eso es porque ya se instaló bailar, porque ya instalaron bailar, porque es el paradigma, el paradigma que tenemos que combatir, el paradigma que tenemos que cambiar.

Alguien me dirá “Pero bailar es una experiencia ancestral, espiritual, salvaje”. Comer jabalí con la mano o tomar sangre de cabra también y cayeron en deshuso.

Otro afirmará “Pero es muy sexy observar el movimiento de los cuerpos”. Organicemos luchas en el barro entonces. “Pero te ensuciás”. Bailando también, te fuman encima, te vuelcan vasos con bebidas exóticas, te envuelven con nubes de humo, te aprieta la multitud, transpirás.

Bailar es como el tema de las ensaladas o el Pilates, no le gusta a nadie, excepto a las mujeres y a los gays. Ellos armaron lo de “ir a bailar” y son responsables de todo esto.

Comenzó en la década del 20’ (Los Años Locos) hasta ahí había muy poca tradición de “ir a bailar”, algún Vals en alguna fiesta formal, nada más.
Las mujeres ya habían intentado imponer todo este tema de “ir a bailar” a través de pasquines como La Cenicienta y otros, pero no lo habían logrado. No tenían Quórum.

La nueva ofensiva tendría más ayuda. Los gays eran cada vez más desde la revolución industrial. Los obreros fornidos y engrasados que poblaban las fábricas incentivaban este tipo de actividades. La sociedad sin embargo los hacía a un lado. No les permitían vivir en sus barrios, ir a sus clubes, ni hacían tratos con ellos. Si querían invertir los gays debían buscar negocios marginales como abrir una boutique o una peluquería.

Las mujeres carentes de dinero les propusieron el negocio de las discos a sus amigos los gays, a los que también les gustaba el baile. Ellas se esconderían allí en los días libres y quien quisiera ir a hablarles sólo allí las encontraría y tendría que bailar con ellas y cumplirían con su objetivo.

Quien tuviera el monopolio de las Discos tendría el monopolio del sexo y podría cobrar 5 $ por el guardarropa, 15 por un trago, 25 por una entrada. Y podría obligarnos a escuchar a Ricky Martin, a Ricardo Arjona, a la Oreja de Van Goh, obligarnos a traicionar a Megadeth, a Nirvana, a Sepultura. Y podría asfixiarnos, exponernos a temperaturas infernales.

¿15 mangos por un semen de Pitufo? ¿Están locos?

En definitiva, todo un mecanismo diabólico para torturar a los hombres, en el que las mujeres “pasan gratis”.

Hubo cambios. Las mujeres se dieron cuenta que si íbamos “a bailar” el sábado no podíamos acompañarlas al shopping ese mismo día y le pidieron a los gays que comenzaran todo más tarde.

“No importa que arruinen el domingo, total está perdido, es el día del fútbol”.

Y los gays accedieron, en parte solidarizándose con sus otrora aliadas, en parte porque ellos eran dueños de esas boutiques en los shopping que venderían más.

Las mujeres y los gays armaron esto de “ir a bailar”. La sociedad lo padece.

Hay más alcohol, más droga, más accidentes de tránsito, menos almuerzos familiares los domingo, menos diálogo. Pero a ellos no les importa, porque se salieron con la suya, y lucran y bailan.

Las tragicas consecuencias

Hombres del mundo unámosnos contra esta mafia.

Nos van a decir que no somos cool, que no tenemos onda, que ya estamos viejos, que no damos para más.

Oídos sordos.

La sociedad nos necesita.

Saludos.

El Beduino.

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